El Parlamento de Australia aprobó hoy las leyes que establecen la apertura de centros de internamiento en Papúa Nueva Guinea y Nauru para examinar las peticiones de asilo por parte de personas sin papeles.

La legislación, que mañana se espera que sea aprobada también por el Senado sin obstáculos, obtuvo en la Cámara baja el respaldo del Gobierno laborista de la primera ministra, Julia Gillard, y de la oposición conservadora encabezada por Tony Abbott.

Tan sólo el Partido de los Verdes que capitanea Adam Bandt y el diputado independiente Andrew Wilkie, votaron en contra de estas leyes que fueron llevadas al Parlamento a raíz de las recomendaciones que un comité de expertos presentó el lunes para disuadir a los inmigrantes que intentan llegar a Australia por mar de forma ilegal.

"Es importante que esta legislación haya salido adelante porque el gobierno debe poder implementar este proceso en el exterior", dijo a la cadena ABC el Ministro de Inmigración, Chris Bowen, quien advirtió que la medida no supondrá el fin de los esfuerzos contra el "muy pernicioso tráfico de personas".

El centro de Nauru fue cerrado en 2008, durante el gobierno del primer ministro, Kevin Ruud, por entonces jefe del Partido Laborista, y creado en 2001 en la llamada "Solución del Pacífico" impulsada por el Ejecutivo conservador de John Howard.

Si la Cámara alta aprueba el proyecto, personal de defensa empezará el próximo viernes los preparativos para reabrir el centro de Nauru y abrir otro en la isla de Manus, en Papúa Nueva Guinea, para comenzar a deportar solicitantes de asilo dentro de un mes, indicó el periódico The Australian.

La apertura de los dos centros fue una de las 22 recomendaciones incluidas en el informe del grupo de expertos, nombrado por Gillard a raíz del aumento en los últimos años del número de embarcaciones que intentan llegar a Australia con inmigrantes indocumentados a bordo.

Según datos del Gobierno, desde el cierre del centro de Nauru en 2008 han llegado a Australia 21.957 personas en busca de asilo en unas 389 embarcaciones, de las cuales, 7.629 personas y unas 118 embarcaciones lo hicieron en lo que va de 2012.

Los expertos, liderados por el exjefe de Defensa, Angus Houston, abogaron por reabrir los dos centros "inmediatamente" como parte de una "red global regional" que aliente a los refugiados a buscar asilo por canales oficiales y desincentive el uso de vías irregulares.

Houston definió las propuestas del informe como "realistas, no idealistas", e instó al Parlamento australiano a aprobar "de urgencia" la legislación que permita llevar fuera de Australia a los llegados de forma irregular por vía marítima.

El informe del comité también recomendó aumentar la cooperación con Indonesia en tareas de vigilancia y rescate, y aumentar el número de admisiones por razones humanitarias de 13.000 a 20.000 anuales, con la posibilidad de subir hasta 27.000 en cinco años.

También propuso recuperar los acuerdos con Malasia para el intercambio de 800 inmigrantes en busca de asilo que llegaron a Australia por unos 4.000 refugiados en centros malasios.

La justicia australiana desautorizó el acuerdo entre los dos gobiernos ante la falta de garantías legales para los inmigrantes en Malasia, país que no ha firmado la convención de la ONU para los refugiados.

Miles de personas indocumentadas intentan llegar cada año a Australia viajando en embarcaciones en malas condiciones y con exceso de pasaje, expuestos al riesgo de naufragios.

Entre octubre de 2001 y junio de 2012, unas 964 personas han muerto o han sido dadas por desaparecidas en alta mar, según los datos del gobierno australiano.

En uno de los peores accidentes, unas 50 personas murieron en diciembre de 2010 cuando el barco en el que viajaban se hundió tras chocar contra las rocas en la isla australiana de Christmas.