La Corte Suprema de Australia ratificó el miércoles la próxima entrada en vigencia de la ley más estricta del mundo contra los cigarrillos, a pesar de las protestas de la industria tabacalera.

Las fabricantes habían argüido en sus impugnaciones que la normativa que prohibirá la colocación de logotipos en las envolturas socavará el valor de sus marcas registradas.

De acuerdo con la decisión de la Corte Suprema, a partir de diciembre, las tabacaleras ya no podrán colocar en las envolturas los colores, diseños y logotipos distintivos de sus marcas.

Todas las envolturas tendrán ahora, en cambio, un monótono color verdoso, advertencias explícitas sobre los peligros para la salud e imágenes de bocas afectadas por el cáncer y ojos ciegos.

El gobierno confía en que la nueva presentación de los paquetes convierta el fumar en el hábito menos atractivo posible.

"Esta es una victoria para todas las familias que han perdido a alguien debido a alguna enfermedad relacionada con el tabaco. Para quienes están en este caso, esto (la ley) es para ustedes", dijeron en una declaración conjunta la procuradora general Nicola Roxon y la ministra de Salud, Tanya Plibersek.

"Cuando un fumador saque su paquete de cigarrillos, éste ya no será un anuncio móvil", apuntaron ambas funcionarias.

Las tabacaleras British American Tobacco, Philip Morris International, Imperial Tobacco y Japan Tobacco International expresaron preocupación de que la ley siente un precedente global con potencial de mermar miles de millones de dólares al valor de sus marcas.

Las empresas habían impugnado las nuevas normativas con el argumento de que éstas infringen los derechos de propiedad intelectual y devalúan las marcas registradas.

En sus argumentos, los fabricantes de cigarrillos dijeron que el gobierno podría beneficiarse injustamente de la ley al utilizar las envolturas como plataforma para la promoción de su propio mensaje sin indemnizar a las tabacaleras.

Según la constitución australiana, el gobierno sólo puede adquirir la propiedad de otros en "condiciones justas".

El tribunal, que ordenó a las tabacaleras pagar los derechos correspondientes al gobierno, no difundió de inmediato los considerandos de su fallo y los mismos serán hechos públicos en fecha posterior antes de que termine el año.

El portavoz de British American Tobacco, Scott McIntyre, expresó el malestar de la compañía por el fallo, aunque señaló que la misma acatará la ley.

La portavoz de Imperial Tobacco, Sonia Stewart, dijo en un comunicado que "una envoltura llana sencillamente proveerá la ruta del plan a los productores piratas. "La legislación facilitará y hará más barato a los falsificadores su actividad al disponer exactamente la presentación del producto", apuntó.

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La periodista de The Associated Press, Kristen Gelineau, en Sydney, contribuyó a este despacho.