El ministro francés del Interior, el socialista Manuel Valls, dijo hoy que los desalojos de campamentos irregulares de gitanos, en su inmensa mayoría rumanos, de las últimas semanas "no tienen nada que ver" con la política del anterior presidente del país, el conservador Nicolas Sarkozy.

En una entrevista con la emisora de radio "France Info", añadió que la política en este terreno de Sarkozy "estigmatizaba a un grupo", el de los gitanos.

"No habrá ninguna política pública centrada en tal o cual grupo cultural", aseguró el ministro, que previamente había justificado las últimas evacuaciones porque "no debe tolerarse ningún campamento ilícito. Dejar hacer no soluciona nada".

"La presencia de inmigrantes no puede traducirse en la multiplicación y el enraizamiento de campamentos insalubres, peligrosos tanto para sus ocupantes como para el vecindario", argumentó en un artículo de Valls publicado en el diario "Libération".

En el artículo reiteró que "no se puede tolerar que organizaciones delictivas o ciertos clanes familiares organicen la explotación de la miseria" y el reclutamiento de "una parte de esos inmigrantes" y por eso se ha iniciado una "intensa cooperación policial con las autoridades rumanas", pero también con los "vecinos españoles, belgas, alemanes e italianos, sometidos a los mismos fenómenos".

Valls puso el acento en que a los prefectos (delegados del Gobierno) les pide que en los desalojos "hagan respetar la dignidad humana en cualquier circunstancia", y la búsqueda de soluciones de alojamiento de urgencia y de inserción.

Respecto a la petición de explicaciones hecha a Francia la semana pasada por la Comisión Europea, el titular de Interior dijo hoy que está "en contacto" con Bruselas y puntualizó que "son procedimientos totalmente normales", que no tienen que ver con el desmantelamiento de los campamentos, sino con las expulsiones de ciudadanos comunitarios, en concreto los gitanos rumanos.

Más allá de la cuestión de los campamentos, consideró en "Libération" que "hay que encontrar soluciones a nivel europeo" y que "las primeras respuestas se tienen que encontrar en los países de origen. Les corresponde asumir sus responsabilidades de integrar a sus minorías y acabar con las discriminaciones locales, que siguen siendo fuertes".

Preguntado en la entrevista radiofónica sobre cómo presionar a Rumanía o Bulgaria, respondió que "a esos países se les dan medios muy importantes para permitir la integración, la inserción" de los gitanos, que sufren "discriminaciones", como en Hungría.

"Se pueden ejercer presiones" porque Rumanía y Bulgaria todavía no forman parte del espacio Schengen, de forma que "se puede convencer a esos países de que lleven a cabo otras políticas, es indispensable", concluyó.