La pequeña isla de Utila, en el Caribe de Honduras, es visitada por más de 6.500 turistas al año, principalmente para practicar el buceo a bajo coste en sus aguas cristalinas y su impresionante barrera de coral.

Pero Utila también es refugio natural de la iguana negra (Ctenosaura bakeri), una especie endémica en la isla, que llega a medir de 50 a 55 centímetros la hembra y de 70 a 75 el macho, así como del gran tiburón ballena (Rhincodon typus), que puede llegar a medir unos 18 metros, según los expertos.

A esas especies, ambas en peligro de extinción, es posible verlas en su ambiente natural durante todo el año, según explicaron a Efe dirigentes de organizaciones ambientales en Utila, la más pequeña del departamento de Islas de la Bahía, que además integran Guanaja y Roatán.

La Fundación Islas de la Bahía Iguana Research and Breeding Station que dirige Carlos Armando Mondragón funciona desde 1997 como proyecto de conservación de una especie a la que el crecimiento de Utila ha privado de parte de su hábitat, que por lo general son los manglares.

Por otra parte, en la profundidad del mar, el avistamiento del tiburón ballena "es una experiencia maravillosa", indicó el director del Centro Oceánico de Investigación, Tracy Waller.

La Fundación que preside Mondragón trabaja con un grupo de hasta diez cooperantes de varios países de América y Europa, a quienes se involucra en tareas de educación ambiental, entre otras actividades.

En la estación de las iguanas funcionan siete jaulas que pueden tener de dos a tres hembras reproductoras, más un macho.

Además de la negra, la Fundación protege otras iguanas como la verde, presente en todo el país, la también conocida como jamo, originaria de Olanchito, en el norteño departamento de Yoro, según dicen sus pobladores, y otra que es endémica de la vecina isla de Roatán.

La estación de conservación de la iguana negra también alberga un serpentario con tortugas e insectos de la zona.

La dieta de la caribeña iguana negra incluye ensaladas de zanahoria, remolacha, flores de una planta ornamental muy común conocida en Honduras como "Mar Pacífico" y cangrejos pequeños, explicó el biólogo Mondragón.

De las iguanas negras que nacen en las incubadoras de la estación de Utila, el 50 por ciento son liberadas poco tiempo después de nacer, mientras que el resto permanecen durante un año bajo el cuidado de la Fundación antes de ser puestas en su hábitat natural, dijo la asistente técnico del proyecto de conservación, Sofía Núñez.

El avistamiento del tiburón ballena es otro de los atractivos turísticos de Utila, y aunque esta especie es inofensiva, se recomienda al turista "permanecer lo más alejado posible para evitar accidentes", indicó Waller.

Al tiburón ballena -de cabeza aplanada y cuya boca puede medir hasta un metro y medio- es posible verlo en el extremo noroeste de Utila.

"No se puede predecir cuántos hay, depende de la zona y la comida que haya, tenemos registros de que ha aparecido por aquí desde 1997", relató Waller.

Dijo además que el tiburón ballena, considerado el pez más grande del mundo, puede descender hasta unos mil metros y permanecer abajo si tiene suficiente comida, pero si su alimento está arriba, sube, lo que permite su avistamiento.

El escualo, también conocido como pez damero, dama o dominó por las manchas blancas y grises en su cuerpo, se alimenta de pequeños peces, calamares, cangrejos y otras especies que también hay que preservar para que no se vaya de Utila.

La representante de la Asociación para la Conservación de las Islas de la Bahía, Pamela Ortega, dijo a Efe que "la sobreexplotación de los recursos tanto terrestres como marinos es una de las preocupaciones más grandes para las organizaciones ambientales" que trabajan en la isla.

"No se puede bucear con el tiburón ballena" y para su avistamiento, que resulta ser "un encuentro espectacular", hay que "guardar cierta distancia y tener respeto a la naturaleza, que a veces por la misma emoción perdemos", acotó Ortega.