Centenares de estudiantes secundarios ocuparon colegios e interrumpieron el tránsito el martes en importantes arterias capitalinas para exigir mejoras en la educación, mientras un alcalde amenazó con quitarles las becas para que no sigan estudiando en su comuna.

Varias escuelas fueron tomadas y desalojadas durante la mañana, a lo que se sumaron marchas por importantes avenidas. Las protestas se repetían en varias comunas de las afueras de Santiago.

Las protestas siguen a la marcha de miles de estudiantes secundarios la semana pasada que fue violentamente reprimida por la policía porque no contaban con permiso de la autoridad regional. Los incidentes concluyeron cuando encapuchados quemaron tres autobuses del transporte público.

El ultraderechista Pablo Zalaquett, alcalde de la comuna de Santiago --donde se han producido más de una decena de ocupaciones ilegales-- amenazó a los jóvenes que toman las escuelas con quitarles las becas que les permiten estudiar en su municipio.

La amenaza fue respaldada por el ministro de Educación, Harald Beyer. "Nos parece sensato que un alcalde que tiene recursos limitados quiera usar esos recursos en los alumnos comprometidos con la educación", dijo a canal 13 de televisión.

Sin embargo, el alcalde de la populosa comuna de La Granja, Claudio Arriagada, calificó la amenaza de Zalaquett de "aberrante" pues "la beca no es de la alcaldía".

Beyer también apoyó los desalojos porque "nosotros tenemos que velar por el derecho a la educación".

La efervescencia estudiantil es producto de los problemas no resueltos en 2011 pese a siete meses de marchas y ocupaciones de escuelas y campus universitarios, que hasta ahora se tradujeron sólo en promesas y en algunos proyectos que se debaten en el Congreso.

Los adolescentes, al igual que los universitarios, exigen una educación gratuita y de calidad y el fin al lucro en los establecimientos educativos que reciben aportes estatales. También demandan que la administración de las escuelas vuelva a manos del Estado central, de donde salió en la década de los ochenta por decisión de la dictadura militar (1973-1990) y pasó a estar controlada por los municipios.

Ante una presunta diferenciación en el camino adoptado por los secundarios y los universitarios, el presidente de los alumnos de la Universidad de Santiago, Sebastián Donoso, descartó que hayan decidido separarse de los actos de los colegiales.

"Aquí hay organizaciones que están trabajando en conjunto, pero en definitiva tienen estrategias distintas de cómo abordar la situación", dijo Donoso, quien recordó que los líderes universitarios decidieron el fin de semana retomar manifestaciones "pacíficas y creativas".