Una gran cantidad de estadounidenses son pobres, pero no lo suficiente como para recibir ayuda bajo el programa de asistencia estatal Medicaid y aunque la Corte Suprema aprobó la reforma del sistema de salud promovida por el presidente Barack Obama, muchos gobernadores de derecha se niegan a ampliar las subvenciones.

Por ahora, la mayoría de los estados no cubren con el Medicaid a los adultos sin hijos, pero todos los estados incorporan a algunos progenitores de bajos ingresos. Sin embargo, el tope en el monto del salario tiene grandes diferencias de un estado a otro.

La mayor parte de los estados cubre a los hijos de familias con salarios reducidos. La hija de 15 años de Manuel y Sandra Pico está amparada por el Medicaid, pero la pareja, que vive en un suburbio de Miami, no puede solventarse un seguro médico privado y gana demasiado como para ingresar al Medicaid en Florida.

Sandra gana 15.000 dólares al año para sostenerse junto con su hija y su marido, que está desempleado. Creyó que podría tener seguro médico cuando la Corte Suprema avaló la ley de salud impulsada por Obama.

Luego supo que su propio gobernador rechazaría el plan federal que extiende por dos años la cobertura del Medicaid a personas en su misma condición. Ahora espera seguir lidiando sin seguro para comprar la medicina que toma para regular la presión arterial.

"Uno pasa desapercibido y no hay nada que pueda hacer para remediarlo", dijo Sandra, que tiene 52 años y trabaja como asistente domiciliaria de salud. "Esto hace que me sienta basura, como si el sueño americano, mi sueño en mi tierra no se cumpliera".

Muchos progenitores que trabajan, como Pico, están por debajo de la línea federal de pobreza pero no tienen derecho al Medicaid, un programa de varias décadas de existencia. Esa situación ocurre particularmente en estados donde los gobernadores conservadores afirman que rechazarán la expansión del Medicaid prevista en la ley de salud.

En Carolina del Sur, un ingreso anual de 16.900 dólares es demasiado para el Medicaid en una familia de tres miembros. En Florida, 11.000 dólares al año es muchísimo. En Misisipí, 8.200 dólares anuales es demasiado. En Luisiana y Texas, ganar más de apenas 5.000 dólares al año quita el derecho al Medicaid.

Los gobernadores de esos cinco estados han dicho que rechazarán la expansión del Medicaid, pues la Corte Suprema les permitió esa opción. Muchas de las personas afectadas por la decisión son padres con trabajo que son pobres, pero no lo suficiente para tener el amparo del Medicaid.

El legislador Paul Ryan, recién nombrado como candidato a vicepresidente por el aspirante presidencial republicano Mitt Romney, tiene un plan presupuestal que entregaría a los estados la administración del Medicaid y limitaría considerablemente las aportaciones federales.

Romney no ha dicho específicamente si apoya la idea de Ryan, pero ha expresado un firme respaldo a las propuestas de su candidato a vicepresidente.

El Medicaid atiende a unos 70 millones de estadounidenses y con la nueva ley aceptaría a otros siete millones en 2014.

En cambio, el plan de Ryan implica dejar sin Medicaid a una cantidad de entre 14 y 27 millones, incluso sin la revocación de ley que promete Romney, de acuerdo con un análisis que hizo el grupo apartidista Kaiser Family Foundation del plan presupuestal de Ryan para 2011.

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La periodista de The Associated Press especialista en temas médicos Carla K. Johnson en Chicago colaboró para este despacho.