El presunto criminal nazi Charles Zentai ganó hoy su batalla judicial contra el Gobierno de Australia para impedir que sea extraditado a Hungría a fin de ser juzgado por supuesto asesinato y tortura.

La decisión fue adoptada por el Alto Tribunal australiano tras avalar el veredicto pronunciado por una instancia judicial inferior que anuló la extradición, decisión contra la que el Ministerio del Interior apeló a finales del año pasado.

En una nota oficial, el Alto Tribunal, que en marzo de este año admitió a trámite el caso, indicó que Zentai no puede ser extraditado dado que en la legislación húngara de 1944 no se contemplaba el "crimen de guerra".

Esta larga batalla legal comenzó con la petición de extradición de Zentai por parte de Hungría en 2005.

Camberra autorizó la extradición en 2009, pero Zentai, de 90 años y residente en la ciudad de Perth, presentó una apelación que ganó en agosto de 2011 en el Tribunal Federal.

El Federal determinó entonces que el delito de "crimen de guerra" no estaba contemplado por las leyes húngaras en 1944, por lo que el ministerio aprobó su extradición a Hungría sin una base legal.

El Centro Simon Wiesensthal, organización israelí que persigue a antiguos criminales de guerra nazis, sostiene que Zentai torturó y mató a un adolescente judío en Budapest, en 1944, cuando era soldado del Ejército húngaro, entonces aliado con el III Reich.

La representación legal del Gobierno australiano sostiene que Hungría considera que el delito presuntamente cometido por Zentai es "asesinato", que sí está contemplado como tal en las leyes de 1944 cuando ocurrieron los hechos.

Zentai, quien durante el proceso ha estado bajo libertad condicional, emigró a Australia después de la guerra, adquirió la nacionalidad australiana y vivió sin llamar la atención hasta que Hungría pidió su extradición en 2005.

Según la investigación del Centro Simon Wiesensthal, Zentai y dos compañeros de armas apresaron a la víctima, Peter Balazs, un judío que no llevaba la obligatoria estrella de David en la manga, pero al que reconocieron porque era del pueblo natal del acusado.

Acto seguido, trasladaron a la víctima a una base militar, donde la golpearon hasta la muerte y después arrojaron su cadáver al río Danubio.

Zentai niega haber participado en ese asesinato y asegura que nunca fue miembro de los notorios "Flecha Cruz", grupo paramilitar inspirado en las SS nazis que sembró durante aquellos años el terror en Hungría.