El presidente surcoreano, Lee Myung-bak, pidió hoy por vez primera al emperador de Japón, Akihito, que se disculpe por los muertos registrados en la independencia surcoreana del imperio japonés, de la que mañana se cumplen 67 años.

Durante una charla para prevenir la violencia en las escuelas, Lee señaló que "sería bueno" que, en el caso de que quiera visitar Corea del Sur, Akihito, de 78 años, pidiera una "sincera disculpa", informó la agencia Yonhap.

Las afirmaciones de Lee son las primeras en las que pide explícitamente la disculpa del emperador nipón, que nunca ha visitado Corea del Sur, y avivan aún más la tensión entre ambos países desde que viajó el pasado viernes a las disputadas islas Dokdo.

La visita de Lee a los diminutos islotes, conocidos como Takeshima en Japón, provocó la airada protesta nipona, que el sábado anunció que estudia llevar la disputa que mantiene con Corea del Sur a la Corte Internacional de Justicia.

El viaje, el primero que realiza a las islas un presidente surcoreano, llevaba planeado, según Lee, entre dos o tres años y lo realizó para demostrar a Japón que necesita reparar sus errores del pasado.

"Japón comprende mal la posición de culpables y víctimas", detalló Lee, que desveló que su objetivo es lograr que "se de cuenta" de sus errores del pasado.

El Presidente llegó el viernes en helicóptero al deshabitado archipiélago, situado en el Mar de Japón (Mar del Este) y en el que Corea del Sur solo cuenta con un contingente policial desde 1954, en un acto que el primer ministro nipón, Yoshihiko Noda, calificó de "extremadamente deplorable".

"He realizado visitas oficiales a muchos países, pero no a Japón", detalló Lee, que argumentó que no lo hará hasta que no se le permita hablar en el Parlamento nipón "de cualquier cosa de la que quiera hablar".

Durante los años de colonización nipona, de 1910 a 1945, a muchos coreanos se les prohibió el uso de su idioma en las escuelas, fueron obligados a alistarse en el Ejército, a realizar trabajos forzados e incluso se utilizó a mujeres como esclavas sexuales del Ejército Imperial, algo que "ha dejado profundas cicatrices" en el país, recordó Yonhap.