No se deben poner todos los huevos en la misma canasta, dice una conocida norma de inversión. Sin embargo, a pesar de las apariencias, la globalización le ha restado poder a la capacidad de los inversionistas para distribuir su dinero o diversificar sus ahorros.

El problema de la globalización es que, aunque puede aumentar en gran medida las opciones de un inversionista, hace que todas las inversiones estén más ligadas entre sí y de esta manera cuando hay crisis, ésta se extiende por todas partes, y cuando hay auge, éste también tiende a globalizarse.

En el pasado, solía suceder que mientras unos países caían en crisis, otros experimentaban un auge económico. De esta manera, un inversionista con dinero en diferentes regiones del mundo y sectores económicos se sentía diversificado.

La diversificación es puro sentido común. Colocar todos nuestros ahorros en una sola inversión aumenta el riesgo de que perdamos parte de nuestro dinero si sucede alguna desgracia. Pero si distribuimos el dinero entre varias opciones, reducimos el riesgo de que todas fallen al mismo tiempo.

La globalización de los mercados ha cambiado un poco las cosas porque hoy hemos visto que la crisis económica es de alcance planetario: por ejemplo, cuando caen los precios de las acciones en un país, también caen en otras partes del mundo y los precios de las acciones de diversos sectores también pueden caer de forma simultánea.

Cuando todas las acciones caen al mismo tiempo se dice en el mundo de las inversiones que su correlación es muy alta. ¿Significa, entonces, que la diversificación pierde todo el sentido?

No necesariamente. Lo ideal es que cuando se estructura una cartera de inversiones es que algunas de esas inversiones no estén correlacionadas. De esta forma, si unas caen las otras suben y así se compensa el resultado de una inversión.

Según un informe reciente de la firma de análisis de fondos Morningstar Inc., es un hecho que la globalización ha elevado la correlación entre las acciones.

Pero este hecho debería llevar a que un inversionista profundice aún más la diversificación al tener en su cartera diversas clases de activos y no solo acciones, sino también bonos, y otras opciones como bienes básicos e incluso dinero en efectivo.

Si en estos tiempos globales es más difícil diversificar, el inversionista debe afinar su atención más al análisis de su riesgo que es lo que la diversificación intenta disminuir.

La regla básica para el manejo del riesgo consiste en restarle su edad a 100 y el resultado le da la proporción que un inversionista debe invertir en acciones que son las inversiones más arriesgadas.

El punto de fondo es que el inversionista más joven puede asumir más riesgo e invertir más en acciones porque cuando ocurre la caída de los mercados tendrá más tiempo para recuperarse de una pérdida.

La globalización puede haberle restado poder a la diversificación. Sin embargo, tener los ahorros en diferentes tipos de opciones sigue siendo clave para lograr los objetivos de finanzas personales.