Al menos dos personas han muerto tras el accidente, el pasado domingo, de dos helicópteros de combate ugandeses en territorio keniano, confirmó hoy a Efe el secretario ugandés de Estado de Defensa, Jeje Odong.

A pesar de que el portavoz de las Fuerzas Armadas de Uganda, Felix Kulayigye, indicó el lunes que los 28 pasajeros de los helicópteros desaparecidos el domingo se encontraban a salvo, hoy se han encontrado dos cuerpos junto a uno de los aparatos accidentados en el Monte Kenia, en el centro del país homónimo.

Asimismo, se han localizado ocho heridos que han sido trasladados por aire a Nairobi para recibir tratamiento médico.

Según la prensa keniana, el presidente de Kenia, Mwai Kibaki, transmitió sus condolencias a las familias de los fallecidos y deseó una pronta recuperación a los heridos.

Los helicópteros accidentados formaban parte de un grupo de cuatro que se dirigía hacia territorio somalí para llevar a cabo una supuesta ofensiva contra los radicales islámicos de Al Shabab.

Fuentes de los Ejércitos keniano y ugandés citadas por Daily Nation añadieron que las condiciones meteorológicas adversas dificultaron la búsqueda de los cuatro helicópteros de combate, que desaparecieron el domingo del radar mientras se encontraban en espacio aéreo keniano.

Las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Uganda (UPDF, por sus siglas en inglés) aseguraron que un grupo de helicópteros despegó de la ciudad de Entebbe, cerca de Kampala, pero que sólo uno de ellos consiguió aterrizar en Wajir, donde debían recargar el combustible antes de continuar el viaje hacia Somalia.

Aunque Uganda no ha confirmado cuál era la misión de los helicópteros, el accidente se produce poco antes de un ataque planificado de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), formadas en parte por soldados ugandeses, sobre el sur del país.

La semana pasada, AMISOM anunció que iniciaría de manera inminente una ofensiva para avanzar hacia el sur de Somalia, donde se encuentran los mayores bastiones de Al Shabab.

Los fundamentalistas combaten desde 2006 (aunque no en su actual formato) a las tropas del Gobierno Federal de Transición somalí, a las de AMISOM y a milicias pro gubernamentales para instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando cayó el dictador Mohamed Siad Barré y el país quedó sin un gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.

De manera paralela a la lucha militar contra Al Shabab, el país africano está inmerso actualmente en un proceso para terminar con la transición política, que debería finalizar el próximo 20 de agosto con la elección de un nuevo presidente.