Los afectados por los experimentos que realizó EE.UU. con ciudadanos guatemaltecos en los años cuarenta han presentado un recurso de apelación a la decisión de un juez federal de desestimar su caso, informaron hoy a Efe fuentes de la defensa.

Los demandantes introdujeron el recurso ante la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia el 13 de agosto, el primer paso en un proceso que esperan sea largo, según indicó Piper Hendricks, abogada del despacho Conrad y Scherer.

"El proceso de apelación es muy largo", dijo Hendricks, quien señaló que no esperan una decisión del tribunal antes de otoño de 2013, como pronto.

No obstante, teniendo en cuenta la edad de las víctimas involucradas, "tenemos la esperanza de que la actual Administración hará lo justo por aquellos agraviados durante tantos años y dejar de posponer su promesa de respetar los derechos humanos", agregó.

El juez Reggie Walton desestimó hace dos meses la demanda interpuesta en nombre de víctimas y sus herederos al concluir que las leyes federales prohíben que se den procesos en EE.UU. sobre daños ocasionados en un país extranjero.

El juez Walton rechazó también la demanda contra la secretaria de Salud de EE.UU., Kathleen Sebelius, ya que no se pueden presentar acusaciones contra funcionarios que no estuvieron implicados directamente en los hechos denunciados.

Pero según la defensa "la inmunidad es legalmente inaplicable en circunstancias tan extremas como este caso".

El Gobierno guatemalteco ha determinado que más de 2.000 personas fueron infectadas con sífilis, gonorrea o chancroide en la década de los cuarenta sin su conocimiento, mientras que EE.UU. sitúa la estimación en algo más de 1.300 personas.

El médico estadounidense John Cutler dirigió estos experimentos en los que estuvieron involucrados los Institutos Nacionales de Salud estadounidense (NIH, por su sigla en inglés) durante la administración de Harry S. Truman (1945-1953).

El objetivo era averiguar si la penicilina podría ser usada para prevenir enfermedades de transmisión sexual y emplearon prostitutas, exmilitares, enfermos mentales, huérfanos y presidiarios.

No se ha encontrado ningún informe sobre las conclusiones del experimento pero sí hay datos personales de los pacientes y cuadros médicos según los cuales hubo al menos 83 víctimas mortales.

Los experimentos, que nunca fueron publicados, se conocieron en 2010 después de que la profesora de la Universidad de Wellesley Susan Reverby se topara con ellos por casualidad mientras buscaba documentación para otra investigación.

En su momento, tanto la secretaria de Estado, Hillary Clinton, como la de Salud, Kathleen Sebelius, criticaron dichos experimentos y ofrecieron una disculpa pública.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, también ofreció disculpas y ordenó la creación de una comisión especial para estudiar lo ocurrido en Guatemala y analizar los aspectos éticos de estudios médicos internacionales.