Al tiempo que disfruta la gloria de haber organizado unos Juegos Olímpicos muy exitosos, Londres regresó el lunes a la realidad cotidiana de los viajes al trabajo en uno de los días de mayor movimiento en la historia del aeropuerto de Heathrow.

Se esperaba que unas 116.000 personas partieran el lunes desde Heathrow, el centro de transporte de mayor tránsito en Londres, un éxodo que incluye a unos 6.000 atletas y al primer ministro David Cameron, quien parte de vacaciones. Heathrow suele manejar unos 95.000 pasajeros diarios.

"Los Juegos fueron formidables", dijo Tumua Anae, una californiana de 23 años que ganó oro con el equipo estadounidense de water polo, mientras aguardaba su vuelo. "Tengo que decirle a Gran Bretaña: señores, hicieron un trabajo magnífico".

Heathrow abrió una terminal olímpica temporal con 31 mostradores para facilitar la documentación de los atletas y el personal de apoyo que se marchan.

La terminal especial, diseñada como si fuera un parque, estaba llena de iconos de la capital británica, entre ellos una cabina telefónica roja y un autobús de dos pisos. Algunos elementos del personal de Heathrow portaban sombreros de piel de oso, similares a los de los guardias del Palacio de Buckingham. En tres días la terminal volverá a ser un estacionamiento.

"Esta terminal está bonita. Me sorprendí tanto cuando entré... había pasto y se veía como un jardín inglés", dijo Lisa Ericson, integrante del equipo de vela sueco.

En los meses previos a las Olimpiadas, el gobierno fue criticado por no proporcionar personal suficiente en los puntos de recepción de visitantes, lo que provocó enormes retrasos.

Sin embargo, algunos viajeros se sintieron gratamente sorprendidos el lunes.

"No me esperaba pasar tan rápido (en la revisión de las autoridades migratorias)", dijo Sashi Singh, empresario retirado que regresaba a su hogar en Fiji tras viajar a Londres para los Juegos.

En toda la capital había indicios de que la fiesta llegó a su fin. En el distrito de oficinas gubernamentales en el centro de Londres, trabajadores que utilizaban camiones con montacargas y grúas comenzaron a desmantelar el estadio temporal de vóleibol de playa en Horseguards Parade.

Se requerirán varias semanas para desmontar las enormes gradas, ubicadas junto a la vivienda del primer ministro en el número 10 de Downing Street.

La arena que se retire del lugar será empleada para construir 36 canchas nuevas de vóleibol de playa en el sur de Inglaterra, parte de los esfuerzos por popularizar este deporte en Gran Bretaña.

A pesar de los temores de que los Juegos Olímpicos provocarían enormes embotellamientos, muchos trabajadores evadieron esos problemas después de una campaña gubernamental que alentaba a la población a utilizar el transporte público. El tránsito en Londres seguía el lunes más ligero de lo normal.

El presidente estadounidense Barack Obama telefoneó el domingo al primer ministro David Cameron para felicitar al país por la forma en que organizó las Olimpiadas, que resultaron enormemente populares en territorio británico y en el extranjero.

La BBC informó que más de 26,3 millones de personas en Gran Bretaña observaron la ceremonia de clausura el domingo por la noche, cifra ligeramente menor a la de 26,9 millones que vieron la inauguración el 27 de julio.

El Parque Olímpico, visitado por más de cinco millones de personas durante los últimos 17 días, lucía extrañamente desierto el lunes.

Algunos grupos de trabajadores se desplazaban en pequeños vehículos en las instalaciones, que adaptarán para su uso en los Paralímpicos, los cuales se llevarán a cabo del 29 de agosto al 9 de septiembre.

Francis Joseph, un trabajador del parque, dijo extrañar a las multitudes que llenaron las instalaciones las últimas dos semanas.

"Durante dos semanas vimos a muchas personas. De repente se fueron, así", afirmó mientras tronaba los dedos.

___

Los periodistas de The Associated Press Sylvia Hui, David Stringer, Jill Lawless, Gregory Katz, Martin Benedyk y Shawn Pogatchnik contribuyeron con este despacho desde Londres.