El presidente de Honduras, Porfirio Lobo, dijo hoy que Estados Unidos no ha notificado oficialmente que retirará fondos a la Policía de este país y reafirmó su "apoyo" al director de esa institución, Juan Carlos Bonilla.

Lobo dijo a periodistas que hasta ahora no tiene "ninguna notificación oficial" de que Estados Unidos retirará ayuda a la Policía Nacional y reafirmó a Bonilla "todo el apoyo y respaldo".

Según un informe del Departamento de Estado, el Gobierno de Estados Unidos podría retirar fondos a algunas unidades de la Policía hondureña, mientras se investiga la supuesta participación de Bonilla en un "escuadrón de la muerte" hace una década, publican hoy medios locales de prensa.

El diario La Prensa destaca que Bonilla ha sido "involucrado en al menos tres asesinatos y desapariciones forzadas entre 1998 y 2002 y que fue sospechoso junto a otros oficiales en 11 casos más".

"Bonilla no tiene inmunidad, lo que si les digo es que está haciendo un buen trabajo, y como director de la Policía tiene mi respaldo", agregó el gobernante.

Lobo aseguró, sin dar mas detalles, que el trabajo de Bonilla "ha generado cambios" dentro de la Policía Nacional, en proceso de depuración desde noviembre pasado por la implicación de agentes y oficiales en varios delitos, incluidos crímenes, narcotráfico y robo de vehículos, entre otros.

"Yo no estoy suspendiendo a nadie(...) cómo voy yo afectar a un hombre que le está cambiando la imagen a la Policía Nacional, porque esta luchando contra los delincuentes y en esa lucha, que es un compromiso de corazón mío, estoy al lado de él y él está firme", subrayó el mandatario.

Añadió que está "más que satisfecho" con el desempeño de Bonilla porque "sé que está sacudiendo lo que nunca se ha sacudido y esa sacudida tiene que tener reacciones".

El pasado 22 de mayo, Bonilla sustituyó en el cargo al comisionado Ricardo Ramírez del Cid, quien estuvo seis meses y medio como director de la Policía, en lugar de José Luis Muñoz Licona, destituido en octubre de 2011.

En 2011, Honduras registró una tasa de 86,5 homicidios por cada 100.000 habitantes, muy superior a la media Latinoamérica de 20 y a la mundial de 8,8, según datos del estatal Comisionado de los Derechos Humanos divulgados en marzo pasado.