El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, subrayó hoy la necesidad de que Seúl y Tokio dialoguen para solucionar su disputa territorial sobre las islas Dokdo (Takeshima), avivada por la reciente visita al archipiélago del presidente surcoreano, Lee Myung-bak.

"Soy muy consciente de las disputas territoriales que existen ahora en el Mar del Sur de China, así como de la cuestión (de Dokdo) en la que los surcoreanos tienen gran interés", dijo hoy Ban, en declaraciones recogidas por la agencia Yonhap.

"Espero que los países implicados resuelvan estos conflictos a través del diálogo", añadió el secretario general de la ONU, de visita en Seúl desde ayer.

Ban, de nacionalidad surcoreana, declinó hacer más comentarios al respecto y añadió que un "secretario general de la ONU no se encuentra en una posición que le permita expresar su opinión con respecto a disputas territoriales".

La visita de Lee Myung-bak a estos islotes (llamados Takeshima en Japón) el pasado viernes provocó las airadas quejas de Tokio, que llamó a consultas a su embajador en Seúl y aún no ha decidido el momento en el que lo enviará de regreso a la capital surcoreana.

La visita se consideró un acto de Corea del Sur dirigido a reafirmar su reclamada soberanía sobre los islotes, de terreno volcánico y completamente deshabitados a excepción de un destacamento policial surcoreano presente desde 1954.

Además de contar con bancos de pesca, se cree que las islas pueden albergar en el subsuelo importantes reservas de hidrocarburos.

Por otro lado, el secretario general de la ONU lamentó el actual estancamiento de las relaciones intercoreanas, al tiempo que expresó su preocupación por la situación humanitaria en Corea del Norte.

"La ONU ha vigilado con mucha atención la salud de los niños norcoreanos y los daños provocados por las recientes inundaciones, y ha prestado asistencia humanitaria. Ampliaremos esos esfuerzos", añadió.

Las inundaciones provocadas por las tormentas estivales de julio se han cobrado la vida de al menos 88 personas en Corea del Norte y han dejado a unas 60.000 sin hogar, además de destruir grandes extensiones de tierra cultivable, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA).