Al menos dos helicópteros del Ejército de Uganda, de un grupo de cuatro que se dirigían hacia territorio somalí para llevar a cabo una supuesta ofensiva contra los radicales islámicos de Al Shabab, se estrellaron en territorio keniano, informaron hoy los medios locales.

Según las fuentes, de los cuatro helicópteros de combate, modelo MI-24, tres desaparecieron ayer del radar mientras se encontraban en el espacio aéreo keniano.

Hasta el momento, las autoridades kenianas confirmaron que de los tres aparatos desaparecidos, al menos dos se estrellaron, y ya han sido localizados.

"Uno ha sido visto cerca del Monte Kenia y el otro en la zona de Meru (ambos lugares en el centro del país)", dijo a la prensa el portavoz de la Policía keniana, Eric Kiraithe, indica hoy la edición digital del diario local The Standard.

"Aún estamos intentando averiguar cuáles fueron las circunstancias exactas del accidente mientras prosiguen las labores de búsqueda y rescate", agregó Kiraithe.

Todavía se desconoce el paradero del tercer helicóptero desaparecido, mientras que el cuarto consiguió aterrizar en la localidad keniana de Wajir, cerca de la frontera con Somalia.

Por su parte, las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Uganda (UPDF, sus siglas en inglés), aseguró que un grupo de helicópteros despegó de la ciudad de Entebbe, cerca de Kampala, pero que solo uno de ellos consiguió aterrizar en Wajir, donde debían recargar el combustible antes de continuar el viaje hacia Somalia.

Tanto la Policía keniana como el ejército de Uganda afirma que no se sabe exactamente qué ha sucedido.

Aunque Uganda no ha confirmado cuál era la misión de los helicópteros, el accidente se produce poco antes de un ataque planificado de las Fuerzas de Paz de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), formadas en parte por soldados ugandeses, sobre el sur del país.

El pasado jueves, AMISOM, que también cuenta con tropas del ejército de Kenia y de Burundi, anunció que iniciaría de manera inminente una ofensiva para avanzar hacia el sur de Somalia, donde se encuentran los mayores bastiones de la milicia radical islámica Al Shabab.

Los fundamentalistas combaten desde 2006 (aunque no en su actual formato) a las fuerzas aliadas para instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando cayó el dictador Mohamed Siad Barré y el país quedó sin gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra que responden a los intereses de un clan determinado y bandas de delincuentes armados.

De manera paralela a la lucha militar contra Al Shabab, el país africano está inmerso actualmente en un proceso para terminar con la transición política, que debería finalizar el próximo 20 de agosto con la elección de un nuevo presidente.