Los brasileños deben estar preocupados. Heredar la antorcha olímpica después de Londres le plantea a Río de Janeiro, sede de los Juegos de 2016, un nuevo nivel de desafíos no sólo en la organización, sino especialmente en lo deportivo.

La capital británica cierra los Juegos con una imagen reluciente como el oro que brilló sobre el pecho de sus atletas. Una presencia festiva de público en los eventos, una organización casi impecable, y un cuadro de medallas que Gran Bretaña nunca había logrado, superado solo por las potencias Estados Unidos y China.

Río de Janeiro está observando cada detalle de lo sucedido en Londres con la expectativa de emular sus éxitos y evitar sus desaciertos.

"Hemos estado muy impresionados con las Olimpiadas de Londres. Han sido unos juegos extraordinarios para la ciudad y para el mundo", reconoció el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, en una videoconferencia con su colega londinense, Boris Johnson.

Paes dijo esperar revivir el ambiente de alegría y la organización ejemplar de 2012 cuando la antorcha olímpica llegue a la antigua capital de Brasil, celebrada por su belleza natural y su gente acogedora, pero criticada por su caos urbano y problemas de violencia.

El alcalde carioca confía que el legado de las Olimpiadas ayudará a Río a superar deficiencias actuales en infraestructura, particularmente en transporte, y aseguró que las obras de mayor alcance ya están en marcha para asegurar que estén listas antes del plazo límite.

"Trabajamos con cierta holgura, vamos a entregar los Juegos Olímpicos con bastante anticipación para que la ciudad pueda aprovecharlos lo más rápidamente posible", declaró Paes.

Una de las sedes olímpicas, el Estadio Maracaná, deberá estar listo con aún más anticipación, porque servirá de sede para el Mundial de 2014 en Brasil. El histórico estadio de Río está siendo reformar para albergar la final de la Copa del Mundo.

Recordó que en 2009, cuando Río se adjudicó el derecho de organizar los Juegos, estaba lejos de contar con las redes necesarias de transporte público, como metro y tranvía, que existían con alcance limitado o solo en proyecto. Ahora están siendo construidos, ampliados y deben quedar como un legado para la ciudad. También persiste temor por la capacidad de la ciudad para poder darle alojamiento a los visitantes debido a su limitada infraestructura hotelera.

"Nuestro plan es que en 2020 Río de Janeiro sea una de las mejores ciudades para vivir, trabajar y visitar, tenemos esa visión estratégica", comentó Maria Silvia Marques, presidenta de la Empresa Olímpica Municipal.

El gobierno brasileño, junto al Comité Olímpico Internacional, proyectó inversiones para los Juegos por 14.400 millones de dólares, incluyendo 2.800 millones del sector privado y el resto procedente del sector público.

Uno de los aspectos en que Londres despertó críticas fue por los asientos vacíos en algunos recintos deportivos, pese a que las entradas estaban agotadas y había gente queriendo ingresar. Los organizadores de Río admitieron que el tema les preocupa.

"Asientos vacíos es una preocupación de cualquier organización", admitió el director general del comité organizador de Río 2016, Leonardo Gryner. "Hay gente que compra o recibe entradas y no acude. Creo que en eso Río tendrá mejores resultados que Londres".

Dijo que una propuesta que estudian para Río es calcular la ocupación de los recintos durante las competencias y ofrecer ingresos al público que quiere entrar sobre la hora.

Sin embargo, el gran desafío de los Juegos de Río es revivir la fiesta de medallas que alcanzó Gran Bretaña en Londres.

Mientras los deportistas británicos conmemoran sobre 60 medallas, casi la mitad de ellas de oro, Brasil lucha para mantener un nivel similar al alcanzado en Beijing 2008, donde obtuvo 15.

Con la conclusión de los deportes colectivos, como vóleibol y fútbol masculino, Brasil se aseguró 16 medallas, un progreso pequeño desde la última Olimpiada, sobre todo si se considera el nivel de inversiones públicas en la formación de atletas.

El gobierno brasileño ha invertido los últimos años entre 35 y 40 millones de dólares anuales en el programa Beca Atleta, destinado a la formación de deportistas para competir a alto nivel.

El ministro de Deporte, Aldo Rebelo, había anticipado que dada esa inversión era factible esperar 20 medallas de Londres, una meta que quedó corta porque algunos de los principales atletas, como la saltadora de pértiga Fabiana Murer, el boxeador Everton Lopes y el judoca Leandro Guilheiro, no llenaron las expectativas.

Aun así, el secretario nacional de Deporte de Alto Rendimiento, Ricardo Leyser, anticipó que Brasil podrá llegar en 2016 a 25 ó 30 medallas para situarse entre los 10 primeros países. Londres fue un pequeño peldaño hacia esa meta.

Los Juegos de Río también verán el debut de dos nuevas disciplinas: el rugby 7 y el golf, que regresa al menú por primera vez desde San Luis 1904.