El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, envió hoy sus condolencias al Gobierno de Irán por los fallecidos en los terremotos que asolaron el país este sábado y ofreció el apoyo del organismo para responder a la catástrofe y movilizar la ayuda humanitaria.

"El secretario general está profundamente apenado por la pérdida de cientos de vidas y el alto número de heridos, así como la destrucción en Irán tras los terremotos cerca de la ciudad de Tabriz", afirmó Ban en un comunicado distribuido hoy por su oficina en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

Ban trasladó sus "sinceras" condolencias al Gobierno y al pueblo iraní, y en especial a los familiares de las víctimas mortales y a todos los afectados por los terremotos que devastaron parte de la provincia de Azerbaiyán Oriental, en el noroeste de Irán, con un balance oficial de al menos 227 muertos y 1.380 heridos.

"Naciones Unidas está preparada para ofrecer su asistencia en los esfuerzos que se están haciendo para responder a las necesidades humanitarias surgidas después del desastre y para movilizar la ayuda internacional en respuesta a los terremotos", añadió el máximo responsable de la ONU.

El Gobierno iraní, a través del ministro del Interior, Mostafa Mohamad Nayar, ofreció hoy las últimas cifras oficiales de víctimas a la televisión oficial IRIB, de al menos 227 muertos y unos 1.380 heridos, después de haber dado por concluidas las labores de búsqueda y rescate.

Sin embargo, otras fuentes sitúan los fallecidos entre los 250 y los 300, y advierten que las cifras puede aumentar dado el estado crítico de muchos de los alrededor de 2.000 heridos que calculan tras los terremotos, que alcanzaron los 6,2 y 6,0 grados en la escala de Richter en un área con unos 140.000 habitantes.

Al menos tres países vecinos -Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Pakistán- ya se han puesto en contacto con las autoridades iraníes para manifestarles su pésame y solidaridad y para ofrecerles la ayuda humanitaria que esté en sus manos para hacer frente a la situación.

La mayor parte del territorio de Irán, incluido Teherán, la capital, una ciudad de 14 millones de habitantes, se encuentra en una zona de constantes movimientos telúricos que han ocasionado decenas de miles de muertos en las últimas décadas.