Los argentinos Miguel Acosta y Rubén Voisard terminaron en quinto lugar de la regata de 200 metros en kayak para dos ocupantes (k2) en los Juegos Olímpicos, pero manifestaron la satisfacción de haberlo dejado todo en el agua.

"Lo dimos todo, terminamos con mejor registro que en el mundial del año pasado e hicimos lo mejor posible allá dentro. Por eso, no puede haber decepción de un quinto lugar", dijo Voisard a The Associated Press.

En el mundial de Hungría, en el 2011, la pareja argentina, que tiene un año trabajando como equipo, terminó en el noveno lugar.

En la carrera, la pareja rusa de Alexander Dyanchenko y Yury Postigray conquistó el oro con 35.50 segundos; los bielorrusos Vadzim Makhneu y Raman Piatrushenka se llevaron la plata con 34.26 segundos y el bronce fue para los británicos Jon Schoefield y Liam Heath, con 34.42. El tiempo de Correa y Voisard, de 35.21 estuvo bastante cerca.

"Salimos con el buen sentimiento de que estamos entre los mejores del mundo. Eso lo sabíamos y ya hemos hecho historia como el primer equipo argentino que clasifica a una final de kayak", dijo Acosta.

Para Acosta, el canotaje es algo que lleva en la sangre y pretende seguir practicando con miras a Río de Janeiro en el 2016.

Su hermano Miguel es presidente de la Federación Argentina de Canotaje y fue uno de los atletas más destacados de su país en la canoa en la década de los 90. Su esposa también está involucrada en el canotaje.

"Llevamos este deporte en la sangre y eso es algo que nos enorgullece. Vamos a prepararnos para seguir batallando y que en cuatro años estemos en Río", agregó Acosta.

El plan es comenzar los trabajos de preparación desde comienzos del próximo año, y participar en los eventos que puedan darles la experiencia que necesitan para alcanzar su meta de medalla.

"Es lo que queremos y vamos a lograrlo", opinó Voisard.