Las autoridades filipinas elevaron hoy a 65 el número de muertos causados por las inundaciones que remiten en Manila y otras provincias del norte del archipiélago tras dejar casi dos millones y medio de afectados.

Según el último informe del Centro Nacional de Prevención de Desastres, la región más afectada es la de la capital, con 26 víctimas mortales, mientras otras 12 muertes se reportaron en la provincia de Calabarzón, dos en la región de Ilocos y una en Mamaropa.

Además, la Oficina de Defensa Civil de la región de Central Luzón informó de otros 24 fallecidos.

Los equipos de rescate mantienen las labores de búsqueda para encontrar a las siete personas dadas por desaparecidas y siguen con el recuento de cadáveres.

En la capital filipina, las inundaciones han remitido casi por completo debido a la ausencia de precipitaciones en las últimas 24 horas, al tiempo soleado, a los trabajos de los equipos de limpieza y de decenas de voluntarios, que redoblan esfuerzos para quitar de las calles toneladas de basura que fueron arrastradas por la riada.

Las autoridades han cancelado la alerta por inundaciones después de que la presa de la Mesa, principal abastecedora de agua a Manila, volviera a niveles normales tras superar durante dos días el nivel de desborde.

En las provincias cercanas, el agua también retrocede, aunque de forma más lenta, especialmente en la provincia de Pampanga, al norte de la capital, donde decenas de municipios siguen anegados por la rotura de un dique.

Según los últimos datos gubernamentales, 95 localidades siguen sufriendo inundaciones severas en todo el archipiélago.

Los copiosos aguaceros, que trajeron en 48 horas las precipitaciones habituales en todo el mes, afectaron sobre todo a la capital y a otras 14 provincias del norte de Luzón, donde el agua también remite paulatinamente.

Más de 360.000 personas se han refugiado en los centros de evacuación provistos por el Gobierno en colegios, gimnasios y otros edificios públicos y otras 265.000 han buscado cobijo en casas de familiares y amigos.

Las autoridades sanitarias temen que tras el desastre comience a expandirse una epidemia de leptospirosis, una enfermedad infecciosa que se contagia en zonas inundadas a través de la orina de las ratas y otros animales urbanos.

El Ministerio de Sanidad ha declarado la máxima alerta y ha pedido a los vecinos que acudan al centro médico más cercano al menos síntoma de fiebre o dolor muscular.

Expertos de las agencias internacionales han identificado el chabolismo y la acumulación de basura en el alcantarillado del elevado número de víctimas que causan las lluvias monzónicas en Filipinas.