Independientemente del resultado que obtenga la selección mexicana el sábado en la final del fútbol de los Juegos Olímpicos, su técnico Luis Fernando Tena puede ostentar ya un logro que ningún otro estratega alcanzó jamás: dar una presea olímpica al país en este deporte.

Parece una conquista increíble y reivindicatoria para un entrenador del que muchos aficionados y algunos medios pedían la cabeza hace poco más de un año, tras el peor papel de México en la Copa América desde que juega como invitado en ese torneo.

"No pensamos ahora en eso... preferimos pensar en la final", dijo Tena el viernes en una conferencia de prensa en la víspera del encuentro por la medalla de oro en Londres 2012. "Luchar por una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos es algo que para mí en lo particular es extraordinario y también para nuestros jugadores existe la conciencia y la ilusión y la emoción de todo lo que representa".

En junio, durante el certamen sudamericano disputado en Argentina, México perdió los tres encuentros para quedar último.

México no contó en aquella Copa América con sus principales jugadores ni con el técnico de la selección mayor, José Manuel de la Torre, quienes habían disputado días antes la Copa de Oro, organizada por la Concacaf, la confederación a la que está afiliada el país. "El Tri" pagó cara su osadía pero, en el camino, logró preparar a jugadores que hoy han contribuido para buscar el título en Wembley.

Giovanni dos Santos, Oribe Peralta, Javier Aquino, Jorge Enríquez, Diego Reyes e Hiram Mier formaron parte de aquel plantel que naufragó en Argentina. Pese a las críticas, Tena siguió en el cargo y condujo a México a la medalla de oro en los Juegos Panamericanos, de los que fue anfitrión en octubre.

"Hemos intentado trazar una línea desde los Juegos Panamericanos, llevamos jugando mucho tiempo juntos con un mismo estilo y ahora no vamos a cambiar", dijo Tena.

Afirmó que esa gran cantidad de encuentros disputados con un plantel estable ha "sido una ventaja" con la que El Tri se ha podido colar a instancias inéditas en Juegos Olímpicos. Hasta ahora, su mejor papel había sido un cuarto lugar en México 68.

"Tenemos la alegría de participar en una final de unos Juegos Olímpicos, contra Brasil, en la cancha sagrada de Wembley. Es algo que produce una gran alegría", expresó Tena. "Pensamos en nuestra gente, en nuestro pueblo, en proporcionarles una satisfacción emocional y espiritual".