Todo funcionó con puntualidad inglesa. Londres, una de las ciudades más agitadas del mundo, logró montar los Juegos Olímpicos con precisión de relojería.

¿Podrá Río de Janeiro hacer lo mismo? La llamada "ciudad maravillosa" se conoce por sus playas, la alegría de sus habitantes y sobre todo su caos urbano. No tanto por su capacidad organizativa.

No obstante, Leonardo Gryner, director general del comité organizador de los Juegos Olímpicos de Río 2016, está convencido de que sí podrán emular a Londres.

"Estamos transformando toda la ciudad y estamos cumpliendo con todos nuestros compromisos. Las construcciones están en marcha para todos los deportes, estarán listos para 2015", un año antes de los Juegos, aseguró Gryner a periodistas el viernes en una rueda de prensa.

Río tendrá cuatro áreas distribuidas por toda la ciudad donde se disputarán las modalidades: Copacabana, Barra da Tijuca, Deodoro y el Estadio Maracaná, incluyendo en este último el aledaño "Sambódromo", sede del popular Carnaval, que albergará el cierre del maratón y competencias de arquería.

"Los Juegos de Londres han sido una inspiración para nosotros por la alta calidad de su preparación. Hemos aprendido del equipo organizador de Londres, nuestros equipos han acompañado el proceso de preparación y ellos han sido muy generosos en compartir toda la información y los desafíos de la organización", indicó Gryner.

Para un evento que atrae a millares de personas y es observado por millones más, los Juegos londinenses han generado relativamente pocas críticas, centradas principalmente en el hecho de que en la primera semana había asientos vacíos en algunos eventos cuyos ingresos estaban agotados.

También se ha criticado la predominancia de algunas corporaciones con concesiones exclusivas en los recintos deportivos.

Frente a la organización casi intachable de Londres, la próxima sede olímpica espera copiar lo que tuvo resultados positivos y darle su sello particular.

"Estamos tratando de implementar un proyecto que sea compatible con el país en que vivimos. No tendremos estadios de 90.000 personas, pero sí serán de 60.000, lo que es compatible con el deporte brasileño", explicó Gryner.

Al mismo tiempo, adelantó que existe un programa en marcha para aprovechar las instalaciones temporales que serán edificadas para albergar los Juegos.

Es el caso del estadio de handbol, que será desmontado después de utilizado y sus materiales serán aprovechados para construir bibliotecas, escuelas e incluso espacios deportivos en centros de enseñanza.

La sede de los actuales Juegos también es una inspiración para Brasil en términos deportivos. Gran Bretaña emergió como potencia olímpica en Londres, mientras que Brasil, que aspiraba a 20 medallas, difícilmente llegará a las 15 preseas que obtuvo en Beijing 2008.

"Infelizmente las medallas no llegaron, pero esto es un proceso. Estamos formando atletas, esperamos que estén listos para competir en Río", comentó Carlos Villanova, portavoz del comité organizador de Río 2016.

Gryner acotó que, pese a la escasez de medallas, Brasil llegó a Londres con más deportistas en un mayor número de disciplinas que en los Juegos anteriores, una señal de que las inversiones públicas destinadas a la formación de atletas está dando resultado.

El domingo, durante la ceremonia de clausura de Londres 2012, Brasil dará una indicación de lo que quiere mostrar al mundo con la organización de los Juegos de 2016.

Los últimos ocho minutos de la ceremonia estarán destinados a Brasil, que presentará a alguno de sus principales artistas, como los cantantes Marisa Monte, Seu Jorge y el rapero BNegao, junto con bailarines de samba, gafieira, maracatu y practicantes de capoeira, una especie de danza con elementos de lucha heredada de los esclavos llevados al país desde Angola.

"Queremos representar un país que es conocido más por clichés e información escasa. Vamos a mostrarles un pueblo increíble, con toda la cultura y la pasión de nuestro país, uno de los más multiétnicos del mundo, que durante siglos ha mezclado y abrazado manifestaciones llegadas de todo el mundo", adelantó la cineasta Daniela Thomas, directora artística de la participación brasileña en la ceremonia de clausura.