Pese a perder en la primera ronda ante un experimentado rival, Brandon Escobar, nacido en Estados Unidos y quien tiene nacionalidad hondureña, dijo sentirse feliz de ser el primer deportista que representa al país centroamericano en la lucha libre olímpica.

Escobar, quien nació en el barrio neoyorquino de Queens y tiene doble nacionalidad por ser hijo de padres hondureños, perdió 6-3, 6-0 su combate preliminar en los 55 kilogramos ante el armenio Mihran Jaburyan, quinto en el escalafón mundial.

Dijo que desde que llegó al círculo amarillo para enfrentar a Jaburyan sintió que el público lo alentaba.

"Me gritaban, 'vamos Honduras''', detalló. "Nunca tuve miedo".

La vida de Escobar ha transcurrido entre su país de nacimiento, Estados Unidos, y el de sus padres, Honduras, que le dio la oportunidad de competir internacionalmente.

Escobar contó que sus padres lo llevaron a Honduras a los seis meses de nacido, pero que luego se separaron y quedó al cuidado de sus abuelos, quienes lo llevaron a vivir al campo bananero de Ceibita, en el departamento de Cortés, al noroeste de Tegucigalpa.

"Por mucho tiempo no supe que se practicaba la lucha en Honduras", comentó.

"A los cuatro o cinco años, regresé nuevamente a Estados Unidos", afirmó, y comenzó a practicar la lucha, a pesar de que nadie en su familia había estado involucrado en ese deporte.

"Comencé a competir y decidí que tenía muchas más posibilidades de hacer una carrera y de ir a los Juegos Olímpicos con Honduras", destacó. "Puede intentarlo también por Estados Unidos, pero creo que tomé una buena decisión".

"Ahora", aclara, "me quiere la gente en Estados Unidos y en Honduras".

En marzo, Escobar sorprendió a muchos al ganar la plata en el Panamericano de lucha disputado en Orlando, Florida, lo que le dio el pasaje a Londres.

El estreno de Escobar no era fácil.

"Compitió con un tipo de mucho nivel, mundialista", dijo su entrenador, el cubano Humberto Torres. "Ganó experiencia con miras al próximo ciclo olímpico".