El gobierno británico ofreció el viernes 5 millones de libras (7,8 millones de dólares) a la insurgencia de Siria para adquirir equipos de comunicaciones y suministros médicos.

El secretario de Relaciones Exteriores William Hague insistió que Londres no suministrará armas a los insurgentes, pero confirmó que los fondos pagarán por teléfonos celulares, generadores y pertrechos médicos de urgencia. Agregó que los diplomáticos intensificarán además sus contactos con el ala política del Ejército Libre de Siria, ante la posibilidad de que el presidente Bashar Assad sea derrocado.

La represión de Assad del levantamiento popular que comenzó en marzo del 2011 ha degenerado en una guerra civil en Siria. Los grupos defensores de los derechos humanos calculan que por lo menos 19.000 personas han muerto en el conflicto.

Gran Bretaña, hasta ahora cautelosa en dialogar con la insurgencia siria, teme que el país acabe siendo un paraíso para al-Qaida si la comunidad internacional no prepara al país para la caída de Assad, dijo Hague.

Gran Bretaña ofreció anteriormente 1,4 millones de libras (2,2 millones de dólares) en ayuda no letal a la oposición siria, y unos 27,5 millones de libras (43 millones de dólares) en ayuda humanitaria.