Las responsabilidades de ser padre y sustento de su familia sí representan presión en su vida. Competir en unos Juegos Olímpicos, eso pura diversión.

Así opina el argentino-ecuatoriano César de Césare, quien compite bajo la bandera de Ecuador en los Juegos Olímpicos de Londres y perdió el viernes en las semifinales de la prueba de 200 metros en kayak individual.

"No hay presión, presión es mantener una familia y darle de comer a los hijos. Esto es deporte. Aquí uno se siente bien", dijo de Césare a The Associated Press tras clasificarse a las semifinales.

De Césare terminó sexto en las semifinales, para perder cualquier posibilidad de llevarse una medalla de Londres.

"No es el resultado que esperábamos realmente. Tuve una mala regata, pero al final del día sabemos que estamos entre los mejores. Hice un mal tiempo, las cosas no se dieron pero no hay que buscar excusas", dijo Césare tras registrar 36.97 segundos en las semifinales.

A pesar del revés, Césare dice mantenerse optimista con el trabajo realizado y espera seguir desarrollándose en el canotaje.

"No estoy decepcionado, estar entre los mejores del mundo no está mal. Salgo de mis primeros Juegos Olímpicos con una sensación positiva y ahora lo que tengo que hacer es trabajar poco a poco para los próximos Juegos (en Río en el 2016)", agregó.

De Césare terminó quinto en su eliminatoria, en la que compitió con el campeón mundial Pitor Siemionowski.

La peculiar historia del atleta de 31 años, quien fue el abanderado de Ecuador, llamó la atención desde antes de llegar a los Juegos.

Hace cuatro años, el oriundo de Morón, en la provincia de Buenos Aires, dejó su país natal donde tuvo que dedicarse a manejar camiones para mantener a su esposa y dos hijas, dejando de lado el deporte del canotaje.

En 2011 se nacionalizó ecuatoriano y se dedicó a tiempo completo al deporte tras conseguir una beca del ministerio de Deportes de ese país, donde viven sus hermanos desde hace una década.