El presidente de Corea del Sur, Lee Myung Bak, visitó hoy el archipiélago de las islas Dokdo (Takeshima), cuya soberanía se disputa con Japón, lo que ha motivado la airada protesta de Tokio y ha disparado la tensión diplomática entre ambos países.

Lee llegó en helicóptero al pequeño archipiélago, situado en el Mar de Japón (Mar del Este), acompañado de los ministros de Medio Ambiente y Cultura, informó la televisión japonesa NHK.

La visita es la primera de un presidente surcoreano a estas islas y ha suscitado las protestas de Japón, que convocó al embajador surcoreano en Tokio y va a llamar a consultas a su embajador en Seúl, confirmó a Efe la cancillería nipona.

La visita se considera un acto con el que Corea del Sur busca reafirmar su reclamada soberanía sobre los islotes, de terreno volcánico y deshabitados, con la única excepción de un destacamento policial surcoreano presente desde 1954.

El histórico viaje se produce, además, días antes de que el país celebre, el próximo miércoles, el Día de la Liberación del régimen imperial japonés, que colonizó el país desde 1910 a 1945.

El ministro portavoz de Japón, Osamu Fujimura, consideró la visita de hoy un hecho "bastante lamentable", según declaraciones recogidas por la agencia japonesa Kyodo.

El Gobierno de Tokio, que instó a Lee a cancelar el viaje a las islas antes de que se produjera, que en Japón se conocen como Takeshima, advirtió de que responderá "con firmeza" y que el acto tendrá un "gran impacto" en las relaciones bilaterales de los dos países, detalló Kyodo.

La protesta se produce después de que en noviembre Japón presentara una reclamación formal ante Corea del Sur por la visita de varios legisladores surcoreanos a las islas en disputa.

Lee, que tenía pensado realizar este viaje desde hace años, hizo la polémica visita tras recorrer la cercana isla de Ulleung, situada a unos 100 kilómetros de las Dokdo-Takeshima.

La disputa por el minúsculo archipiélago, que se estima cuenta con ricos bancos de pesca e incluso podría acoger importantes yacimientos de gas, se ha recrudecido en los últimos años y constituye uno de los grandes puntos de fricción entre ambos países, aliados, en cambio, frente al régimen norcoreano.