El ex jefe de Policía de la ciudad de Chongqing y ex mano derecha del depuesto líder chino Bo Xilai, Wang Lijun, será juzgado la semana próxima en la ciudad de Chengdu, en el centro del país, según el diario "South China Morning Post".

El diario de Hong Kong, que cita dos fuentes, afirma que Wang, la persona que desató el escándalo en torno a Bo Xilai -el mayor en las altas esferas chinas de la última década-, será juzgado por traición.

La legislación china castiga ese delito con la pena de muerte, pero las fuentes citadas por el diario afirman que se le impondrá una condena más suave porque el ex jefe de Policía ganó "méritos" durante la investigación del caso.

Wang desató el escándalo en torno a Bo, entonces jefe del Partido Comunista de China en Chongqing y uno de los políticos más en alza del país, el pasado febrero, cuando intentó buscar refugio en el consulado de EEUU en la cercana ciudad de Chengdu.

Al parecer, el entonces jefe de Policía y teniente de alcalde de Chongqing, cuya relación con Bo se había deteriorado tras años de ser su hombre de confianza, contaba con información perjudicial para su superior y temía por su seguridad.

Se cree que pudo denunciar entonces los vínculos de la esposa de Bo, Gu Kailai, con la muerte el pasado noviembre del empresario británico Neil Heywood, amigo de la familia.

Hasta entonces, las autoridades chinas habían corrido un tupido velo sobre la muerte de Heywood, e incluso llegaron a sugerir que se había debido a una ingesta excesiva de alcohol, a pesar de que familiares del británico aseguraron que era abstemio.

El 10 de abril, Gu y su asistente Zhang Xiaojun fueron declarados "altamente sospechosos" de la muerte de Heywood.

Entonces, y de forma casi simultánea, también se reveló la suspensión de Bo Xilai del Politburó y del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) por "supuestas irregularidades", sin vincular ambos casos.

Gu Kailai fue juzgada el jueves en un tribunal de Hefei por "asesinato intencionado", sin que hasta el momento se haya dado a conocer el veredicto.

Aunque el asesinato es uno de los delitos castigados con la pena de muerte en China, los analistas consideran que Gu recibirá una condena a muerte suspendida, una figura legal que permite conmutar la pena máxima por una sentencia de prisión si el reo demuestra buen comportamiento durante un periodo determinado.

Cuatro ex altos cargos de la Policía de Chongqing serán juzgados hoy, también en Hefei, por encubrir a Gu en los meses tras la muerte del empresario británico.

A juicio de los analistas, la rápida sucesión de juicios relacionados con el caso pone de relieve el interés de las autoridades chinas en poner punto final al escándalo antes del XVIII Congreso del PCCh que se celebrará en octubre y que relevará a los principales cargos del partido.

Según declaró al diario el analista político Johnny Lau Yui-siu, "las autoridades primero quieren resolver el caso de Gu y después otros casos relacionados, mucho antes del comienzo del Congreso del Partido, para evitar cualquier impacto en la transición en el liderazgo".