El metro de Buenos Aires comenzó hoy su séptima jornada consecutiva de huelga pese a la conciliación obligatoria dictada por las autoridades de la capital argentina para poner fin a un conflicto que afecta a cerca de un millón de usuarios.

El servicio continuaba hoy paralizado por los trabajadores del subterráneo, que reclaman un aumento salarial del 28 por ciento que la empresa a cargo de la concesión, Metrovías, dice no poder afrontar por falta de recursos.

Por un pedido judicial, la Subsecretaría de Trabajo de Buenos Aires convocó ayer a las partes a una instancia de negociación que, tras varias horas de reunión, finalizó sin acuerdos, tras lo cual los trabajadores decidieron extender la huelga a hoy.

La Subsecretaría de Trabajo de Buenos Aires dictó entonces la conciliación obligatoria en este conflicto y citó a las partes para una nueva reunión hoy.

La huelga, iniciada el pasado viernes por la noche, genera un caos en el tránsito de la ciudad, abarrotada de automóviles y con los servicios de ómnibus colapsados.

El metro es eje de un conflicto entre el alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, y el Gobierno de la presidenta argentina, Cristina Fernández, que traspasó en enero pasado la gestión del subterráneo a la ciudad, pero sin mantener los subsidios millonarios que le destinaba y que ahora reclama el intendente porteño.