El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, afirmó hoy en el funeral por las víctimas del tiroteo del pasado fin de semana en un templo sij de Wisconsin que "debemos discutir con sensibilidad si hay necesidad de cambiar nuestras leyes" para evitar estos crímenes.

"Estos actos se han vuelto demasiado comunes para la comunidad sij", dijo Holder, en referencia al tiroteo que causó siete víctimas, entre ellas el atacante, Wade Michael Page, un hombre de 40 años perteneciente a un grupo supremacista blanco que se suicidó.

El fiscal general, que evitó referirse directamente a las leyes de posesión de armas, aseguró que es necesario que se abra un debate sobre qué nación quiere ser Estados Unidos y qué hacer para prevenir actos violentos como el de Oak Creek, en el estado de Wisconsin.

Holder señaló que el ataque contra el templo de la comunidad sij fue "un acto de terrorismo, un crimen de odio" y un ataque a los valores de Estados Unidos.

Miles de personas se congregaron hoy en un polideportivo de Wisconsin para orar por la memoria de las seis víctimas sij del tiroteo, mientras el FBI aún continúa investigando los motivos de la matanza.

Los asistentes, miembros de la comunidad religiosa sij venidos de varias partes del país y el extranjero, cubiertos con pañuelos y turbantes, ofrecieron rezos y los respetos ante los féretros de las seis víctimas mientras se proyectaban imágenes de los fallecidos.

Page, exmilitar y fundador de un grupo de música que hace apología del supremacismo blanco, se disparó un tiro en la cabeza, que le causó la muerte, tras ser alcanzado por la bala de un policía.

Los fallecidos son Sita Singh, de 41 años; Ranjit Singh, de 49; Satwant Singh Kaleka, de 65; Prakash Singh, de 39; Paramjit Kaur, de 41, y Suveg Singh, de 84.

Los sijs forman la quinta religión del mundo, un credo monoteísta nacido en la India en el siglo XVI y que cuenta con 27 millones de creyentes en todo el mundo, de los que aproximadamente 500.000 viven en Estados Unidos.