El Consejo de Seguridad de la ONU está dispuesto a mantener la presión, mediante la amenaza de sanciones, sobre Sudán y Sudán del Sur para que amplíen los acuerdos alcanzados hasta el momento y firmen un compromiso de paz completo, informó hoy la embajadora de Estados Unidos, Susan Rice.

"En el Consejo de Seguridad estamos decididos a cumplir con nuestras resoluciones. Son vinculantes y, si no se cumplen, podrían resultar en consecuencias sobre ambas partes", aseguró Rice ante la prensa a la salida de las consultas que el máximo órgano de decisión de la ONU mantuvo sobre la tensión entre ambas naciones.

La embajadora se refirió a la amenaza de sanciones que el Consejo de Seguridad incluyó en una resolución para promover el diálogo entre Jartum y Yuba dentro de un plazo concreto, que expiró el 2 de agosto y tras el que alcanzaron acuerdos sobre la explotación del petróleo de la zona fronteriza y sobre asuntos humanitarios.

La comunidad internacional quiere, sin embargo, que ambas partes retomen el diálogo "con rapidez", según Rice, y resuelvan "los muchos asuntos pendientes de resolver, enfrentar y poner en marcha" que afectan a las relaciones entre ambos Gobiernos.

"Animamos a ambas partes a que continúen dialogando, a que regresen a la mesa de negociaciones y resuelvan sus asuntos pendientes teniendo en cuenta que este Consejo ha sido muy claro sobre su intención de contemplar medidas adicionales", añadió la diplomática estadounidense.

Rice descartó por el momento que el Consejo ponga una nueva fecha tope para que las partes alcancen un acuerdo, pero recordó que el máximo órgano internacional revisa el asunto cada dos semanas y que sus miembros esperan un informe sobre la situación de la mano del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el 2 de septiembre.

Entre los asuntos pendientes entre los dos países, cuyas fuerzas han protagonizado varios enfrentamientos en los últimos meses, está la delimitación de la frontera, el control de la disputada región de Abyei y el asunto de la ciudadanía de los habitantes de lado y lado de la desdibujada frontera que dividió norte y sur en 2011.

En las consultas mantenidas en el Consejo de Seguridad este jueves por sus quince miembros participó mediante videoconferencia el expresidente de Sudáfrica Thabo Mbeki, mediador en el conflicto y responsable de los últimos acercamientos.

Sudan y Sudán del Sur llegaron el pasado sábado a un acuerdo sobre las tasas que el sur debe pagar por el tránsito de su petróleo por los oleoductos del norte, un asunto que ha llevado a intensos enfrentamientos en la zona fronteriza de ambas naciones.

Además, ambos países han logrado acuerdos con la Liga Árabe, la Unión Africana (UA) y la propia ONU para garantizar la ayuda humanitaria en las zonas de guerra en los estados de Kordofán del Sur y el Nilo Azul.

El Gobierno de Sudán del Sur, que se independizó de Sudán en julio de 2011 tras un referéndum, mantiene tensas relaciones con Jartum desde entonces, que llegaron a su peor momento en enero pasado, cuando Yuba frenó por completo la producción de 350.000 barriles de crudo al día.

Esta decisión de Sudán del Sur se tomó al no llegarse a un acuerdo entre los dos países sobre las tasas de tránsito del petróleo, pero la medida supuso un duro golpe para la economía de ambos países.