Casi ochenta estudiantes adolescentes mexicanos pasaron cinco semanas del verano en Estados Unidos, invitados por una organización sin fines de lucro para que desarrollaran proyectos de servicio comunitario con los que buscarán combatir algunos de los problemas que plagan México: drogas y violencia.

Mientras le quedaba una semana para empezar su último año en secundaria, la mexicana Melissa Parra, de Chihuahua, estaba enfocada en un problema que la mayoría de sus pares estadounidenses jamás tienen: los cárteles de la droga.

Al hablar de la violencia que han traído los narcotraficantes a su ciudad natal, en el norte de México, Parra, de 17 años, dice: "cada vez está más cerca". Hace apenas dos días, su madre le llamó para contarle que un niño en su comunidad había sido asesinado.

"Tenía buenas calificaciones. Era buen niño", dijo Parra. "Trabajaba para ayudar a su familia".

Parra no cree que pueda detener la violencia, pero sí ve una oportunidad para cambiar el ambiente que ha dejado vulnerables a sus compañeros de escuela, de ser reclutados por los cárteles. Ese era uno de los objetivos del proyecto que creó este verano.

Parra trabajó con otros 76 estudiantes de todo México que llegaron a Estados Unidos para desarrollar proyectos de servicio comunitario que buscan combatir las drogas, la violencia y el ausentismo escolar que plagan México.

Parra habló el miércoles durante una ceremonia en el campus de la American University, donde grupos de estudiantes presentaron planes enfocados en atacar la violencia doméstica, los problemas de autoestima, el desarrollo infantil, el acoso escolar y el comportamiento riesgoso, todos ellos problemas que según ellos subrayan los problemas más importantes que enfrenta el país.

Sonora Horta, de Pachuca, México, dijo que su grupo trató de enfocarse en lo que ella llamó "la raíz de todos los problemas".

Tener una autoestima elevada y metas claras, dijo Horta, de 17 años, hace menos probable que los jóvenes caigan en la violencia, las pandillas y la drogadicción.

La organización sin fines de lucro World Learning organizó el viaje de cinco semanas para los estudiantes, que los llevó a los estados de Washington, Vermont y otros.

La encargada del programa de World Learning, Cari Graves, dijo que darle a los estudiantes la oportunidad de reunirse con representantes del gobierno y organizaciones no gubernamentales les enseñó sobre liderazgo y sobre establecer metas realistas para atacar los problemas que hay en su país.

"México, como vecino de Estados Unidos, y siendo que ambas naciones tienen el problema común de drogas, pandillas y violencia, estamos hablando de un tema de mucho interés en este momento que queremos atender", dijo Graves.

Alejandro Rangel, un joven de 17 años alto y bien vestido, cuyos amigos dicen en broma que será el próximo presidente de México, dijo que su grupo tuvo problemas para hacer que los líderes de sus comunidades adopten sus planes para combatir seriamente el acoso escolar. Dijo que la gente sólo pensaba que eran "unos jóvenes bromistas".

"Eso no es verdad", dijo Rangel. "Estamos aquí para ayudarlos. Queremos ayudarlos".

Rangel, Parra y el resto del grupo leyeron sobre el comportamiento abusivo en las escuelas de algunos estudiantes y se reunieron con psicólogos para aprender del tema durante las semanas que pasaron en Seattle, en Washington.

El Departamento de Estado de Estados Unidos, la Secretaría de Educación de México y donadores privados financiaron el viaje. Alejandra de la Paz, la agregada cultural de la embajada mexicana en Washington, dijo que el programa buscó recompensar "el compromiso social y el deseo de nuestras nuevas generaciones de cambiar y transformar sus comunidades en su país".

Los estudiantes volvieron a México el jueves. Planeaban reunirse de nuevo en la Ciudad de México el año entrante para revisar el avance de sus proyectos.