El gobierno de Bolivia celebró hoy los avances de los pueblos indígenas del mundo en su día internacional, mientras que los líderes de las etnias críticos del presidente Evo Morales dijeron que están de "luto" y se sienten perseguidos.

El Ejecutivo y los nativos opositores hicieron en La Paz actos paralelos y sencillos para conmemorar el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, marcado por una polémica sobre la emisión por parte de la Fiscalía de la región de Beni de órdenes de arresto contra los dirigentes que defienden la reserva ecológica Tipnis.

El Canciller boliviano, el aimara David Choquehuanca, encabezó el acto oficial en una feria sobre las etnias en la que hubo rituales y muestras del folclore andino con la participación de dirigentes campesinos leales al presidente, pero ante poca concurrencia.

Choquehuanca dijo en su discurso que a los pueblos indígenas les costó décadas que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconociera sus reclamos y derechos, ya que antes no les permitía hacer sus ceremonias y rituales, ni que ingresasen al organismo vistiendo sus ropas típicas.

Según el ministro, en el organismo decían a los indígenas que, por ejemplo, sus rituales, algunos de los cuales se realizan con fogatas, dañarían los pisos de la institución.

"Los indígenas nunca nos hemos dado por vencidos", afirmó Choquehuanca y destacó que los pueblos nativos pueden celebrar ahora sus culturas, lenguas, historia, arte y cosmovisión.

Choquehuanca evitó hacer declaraciones sobre las órdenes de arresto emitidas por la fiscalía contra los líderes que se oponen a la construcción de una carretera en el Territorio Indígena Parque Nacional Isioboro Sécure (Tipnis).

La fiscalía acusa los dirigentes de no rendir cuentas de recursos supuestamente recibidos para invertir en el Tipnis, pero ellos creen que es un pretexto para perseguirlos por su oposición a la obra.

La representante de la ONU en La Paz, Yoriko Yasukawa, que participó en el acto oficial, destacó que Bolivia tuvo varios avances en la participación política de los indígenas, tanto hombres como mujeres.

Subrayó que a pesar de la "reducción significativa de la pobreza extrema", todavía una cuarta parte de la población boliviana vive sin los ingresos necesarios para alimentarse adecuadamente, pero en el caso de los indígenas ese porcentaje sube a un tercio.

En el acto paralelo, el dirigente aimara Rafael Quispe, uno de los defensores del Tipnis, declaró a los medios que este es "un día negro, de luto" porque el Gobierno de Morales quiere "cometer un etnocidio" en ese territorio con la carretera.

Los dirigentes opositores rechazan una consulta que el Gobierno realiza en 69 comunidades del Tipnis para validar su proyecto vial, aunque el Ejecutivo cree que esa resistencia es minoritaria.

Uno de los principales líderes del Tipnis, Fernando Vargas, contra el que hay una orden de detención, aseguró desde la Amazonía que la acción de la Fiscalía muestra el "poder" y la "prepotencia" de Morales contra los nativos que defienden la reserva.

"Si quieren meterme a la cárcel, que me metan, pero que metan a todos los indígenas del Tipnis y a todos los bolivianos que nos oponemos a la destrucción de este patrimonio", sostuvo Vargas.