Las elecciones de este año deberían ser un sueño hecho realidad para los demócratas de la Florida en sus esfuerzos por cortejar a la creciente población hispana del estado: en los últimos cuatro años, el número de demócratas registrados supera a los republicanos por más de 400.000, en gran parte debido al aumento de los votantes latinos.

Pero a pesar de estos logros, el Partido Demócrata estatal todavía tiene problemas para atraer candidatos e incluso votantes hispanos. Y con más de dos millones de votantes independientes en uno de los estados más disputados, esa distancia podría perjudicar las posibilidades de que el presidente Barack Obama repita aquí su victoria del 2008.

Para las elecciones primarias del martes, hay unos ocho candidatos hispanos que se lanzaron como demócratas para el Congreso federal o la Legislatura del estado, de un total de 188 candidaturas.

"A nivel nacional, el partido cada vez es más consciente de la importancia de la participación de los hispanos más allá de simplemente llevar gente a votar cada cuatro años", dijo Joe García, un demócrata cubano-estadounidense que aspira al Congreso por un distrito del sur de Florida.

"El problema (en Florida) es que no estamos teniendo una conversación con los electores de más rápido crecimiento. Les estamos hablando. Y eso tiene un precio. Los republicanos están vendiendo. Nosotros estamos predicando".

Pero los líderes demócratas del estado dicen que las elecciones tratan acerca de quién es el mejor calificado para liderar en las cuestiones clave, no de pruebas sobre el grado de diversidad étnica.

"Evidentemente en este momento no tenemos una gran cantidad de demócratas hispanos electos, pero creo que eso va a cambiar", dijo a The Associated Press el presidente estatal del partido, Rod Smith.

Incluso los que están fuera del partido se preguntan por qué los demócratas tienen dificultades para atraer candidatos latinos en un estado donde casi una cuarta parte de los residentes son hispanos.

Tony Suárez fue elegido en 1999 como demócrata para la Cámara de Representantes del estado, pero después se convirtió en republicano. El abogado puertorriqueño y anfitrión de un programa de radio dio una opinión cruda sobre los demócratas del estado.

"El Partido Demócrata estatal en Florida todavía está atascado en la disyuntiva negro-blanco de la era de los derechos civiles. Siguen combatiendo por acabar la segregación", dijo Suárez, en referencia al alcance del partido en la comunidad afroestadounidense y su fracaso para reclutar líderes latinos.

En el sur de Florida, el congresista republicano David Rivera enfrenta una investigación federal sobre denuncias de evasión fiscal y lucha por obtener donaciones de campaña. El distrito de su escaño, que tenía un gran peso cubano-estadounidense, fue rediseñado para incluir más votantes hispanos independientes y demócratas, lo que ha establecido el escenario para una elección más competida.

Pero los demócratas tuvieron problemas incluso para encontrar un candidato. En un primer momento respaldaron a Luis García, un antiguo jefe de bomberos de 67 años de edad convertido en representante estatal, para desafiar a Rivera. Pero García se retiró en abril, amenazó con abandonar el partido y ahora es candidato a comisionado del condado de Miami-Dade.

La segunda opción de los demócratas se negó a postularse. Finalmente recurrieron a una desconocida empresaria latina, Gloria Rosas Romero, del vecino condado de Broward. La colombo-estadounidense está ahora ahora en una reñida primaria contra Joe García, un ex funcionario del gobierno Obama que alguna vez dirigió la Fundación Nacional Cubano-Americana. El perdió frente a Rivera en 2010.

A nivel nacional, a menudo es el Partido Republicano el que ha tenido problemas para atraer a los votantes hispanos, a pesar de que recientemente ha comenzado a atraer más candidatos. Más del 65% de los electores hispanos registrados a nivel nacional dicen que apoyan a Obama, según una encuesta reciente de NBC/Wall Street Journal/Telemundo.

Sin embargo, en Florida los republicanos han recibido desde hace tiempo el apoyo de muchos votantes cubano-estadounidenses, que respaldan la línea dura del partido contra el gobierno comunista de Cuba. Los nuevos inmigrantes y la creciente comunidad puertorriqueña son más propensos a registrarse como demócratas, pero menos inclinados a votar o participar en campañas, y mucho menos a postularse para un cargo.

Romero, la candidata al Congreso de Broward, dijo que es simplemente una cuestión de tiempo antes de que se postulen más candidatos demócratas hispanos. Dijo que las personas como ella, que viene de sectores empresariales y organizaciones sin ánimo de lucro, están lo suficientemente frustrados con la falta de acción en Washington y Tallahassee, la capital estatal, como para postularse por fin a cargos de elección popular.

Víctor Torres, que es aspirante sin oposición para la legislatura estatal por un nuevo distrito con gran concentración de hispanos en el condado de Osceola, está de acuerdo. El veterano de la marina y ex detective de la policía de Nueva York, con nexos de larga data con sindicatos, dijo que los candidatos necesitan tiempo para desarrollar experiencia y liderazgo.

"Pero el partido tiene que involucrarse más con las minorías y cultivarlas", agregó.