La inflación china cayó aún más en julio, dando al gobierno más capacidad de maniobra para estimular el crecimiento, en medio de indicios contradictorios sobre si la segunda mayor economía del mundo se está recuperando de una dolorosa desaceleración.

Los precios al consumidor aumentaron 1,8%, comparado con 2,2% el mes previo, y mucho menos que los niveles del año pasado, de acuerdo con un reporte dado a conocer el jueves. La mayor alza se registró en el costo de los alimentos — 2,4%.

Menor inflación le da a Beijing más espacio para reducir las tasas de interés y dar otros pasos para fortalecer un crecimiento económico que se ha debilitado grandemente este año, sin el riesgo de causar que los precios se disparen.

"Las cifras confirman que la puerta para más relajamiento monetario está abierta", dijo el economista Dariusz Kowalczyk, de Credit Agricole, en un reporte.

Beijing apretó los controles económicos en 2010-11 para evitar un sobrecalentamiento de la economía y combatir una inflación que alcanzó 6,5% en julio del 2011. Los líderes chinos revirtieron curso a finales del año pasado y aflojaron algunos controles luego que la demanda mundial por productos chinos se desplomase, causando una desaceleración abrupta en la economía del país.

El crecimiento cayó a 7,6%, su nivel más bajo en tres años, en el trimestre que concluyó en junio. Analistas dicen que la baja probablemente ha tocado fondo y que una recuperación pudiera comenzar en la segunda mitad del año. Pero el primer ministro Wen Jiabao advirtió el mes pasado que le economía aún enfrenta una presión "relativamente grande".

Reportes dados a conocer previamente mostraron que la producción manufacturera en China apenas creció en julio, lastrada por la debilidad en la demanda global e interna.