Tras ausentarse del duelo por la primera ronda, el base argentino Pablo Prigioni dijo que espera ser la diferencia para que Argentina de la sorpresa ante Estados Unidos en una de las dos semifinales del básquetbol de los Juegos Olímpicos.

Aquejado por un problema de cálculos renales, Prigioni no estuvo presente en la paliza de 126-97 que los estadounidenses le propinaron a los sudamericanos el lunes, pero el miércoles volvió a las canchas para ayudar a Argentina a ganarle a Brasil en los cuartos de final.

Argentina enfrenta a Estados Unidos el viernes en una de las dos semifinales. En la otra, Rusia choca con España.

"No me encontraba bien, pero toda la energía la había guardado para estos momentos", dijo Prigioni, quien se acaba de incorporar a los Knicks de Nueva York de la NBA. "Ante Brasil no estuve fino, pero espero poder estarlo para el próximo partido que es la victoria o estamos afuera".

En su regreso a las canchas, Prigioni participó 33 minutos y metió sólo dos de los seis tiros que intentó, para terminar con seis puntos y ocho asistencias. Su relevo Facundo Campazzo no desentonó del todo, pero es claro que la ofensiva argentina corre mejor cuando Prigioni la dirige.

"Ante los brasileños no fue mi mejor partido, pero lo importante es que estuve de vuelta y creo que aporté más a la defensiva", agregó Prigioni. "Ahora el reto es mayor ante un equipo al que ya hemos visto dos veces recientemente, en Barcelona y apenas aquí y ante el que debemos hacer un gran juego para poder ganarles".

Antes de los Juegos de Londres, Argentina cayó 86-80 ante Estados Unidos en un amistoso en Barcelona.