Si Tiger Woods comenta que los errores no serán penalizados "severamente" en el Ocean Course de Kiawah Island (Carolina del Sur), sede del US PGA de golf, para el resto de los golfistas la afirmación supone un alivio, aunque menor por jugarse desde mañana, jueves, en un campo durísimo el cuarto y último torneo de Grand Slam.

La observación de Tiger, ya el vigente número 2 del ránking mundial, vino a colación por el aterrizaje de este cuarto 'Grande' en un campo que ocupa el primer puesto de los 75 más difíciles de los Estados Unidos, según la lista elaborada por la prestigiosa revista estadounidense 'Golf Digest'.

El 'regalito' en forma de 'link' para los golfistas tiene cerca de 7.000 metros (el más largo de la historia de este torneo), carece de 'bunkers' y árboles, y su proximidad con la costa atlántica le convierte en diana perfecta para los fuertes vientos oceánicos.

En este escenario temible, por mucho que Tiger Woods lo atenue, y sin tener en cuenta las lluvias caídas y por venir, estarán siete españoles. Todos menos uno de este septeto afrontan su última gran ocasión para meterse de oficio en el equipo europeo de la Ryder Cup que capitaneará José María Olazábal, éste justamente el hombre que jugará en Kiawah Island pero que queda obviamente exento de ese esprint final.

Sergio García, Álvaro Quirós, Gonzalo Fernández-Castaño, Rafael Cabrera-Bello, Pablo Larrazábal y Miguel Ángel Jiménez repiten como la 'Armada española' en otro 'major', aunque sus cañones no hayan apuntado todavía en la dirección correcta.

España no recibe a un ganador de Grand Slam desde que Olazábal trajese en abril de 1999 su segunda Chaqueta Verde de Augusta. Han transcurrido ya más de 13 años. Quizá las urgencias de meterse en las filas de Olazábal para la contienda Ryder Cup de finales de septiembre lo haga posible.

García, por el momento, es el único con puntos acumulados para figurar en el equipo europeo. No obstante, el margen del castellonense es estrecho y un atragante general de los españoles en el Ocean Course dejaría al capitán Olazábal en una tesitura delicada a menos de 20 días para ofrecer la lista definitiva.

Sin embargo, los problemas de Olazábal y su lista discurren por una vía a la que los norteamericanos permanecen ajenos. Los aficionados y la prensa de los Estados Unidos miran a Tiger con la esperanza de que en el US PGA se coloque otra vez como líder mundial y aumente a 15 sus títulos de Grand Slam.

"Imagino que alcanzar los 18 Grandes de Nicklaus me llevará toda mi carrera. Él (Jack) ganó su último 'major' a los 46 años, así que bajo ese prisma aún tengo 10 años y unas 40 oportunidades más para ir sumando", dijo Tiger, de 36 años, en conferencia de prensa que difunde el PGA Tour.

"Me siento bien. Este año puedo practicar después de cada torneo, lo que no podía hacer antes. Mi juego ha evolucionado lo suficiente como para poder asimilar las cosas que Sean Foley (su entrenador) quiere que haga en el campo", comentó Tiger.

El estadounidense jugará las dos primeras rondas junto a los dos últimos campeones del torneo, su compatriota Keegan Bradley, que viene de ganar la semana pasada en el Brigestone, y el alemán Martin Kaymer.

La convocatoria del 94 US PGA reúne a todas las grandes estrellas mundiales de este deporte, con una secuencia curiosa que parece no quebrarse desde la edición de este mismo torneo en agosto de 2008: todos los ganadores de títulos de Grand Slam (dieciséis) fueron diferentes. Quizá el próximo nombre no repetido pueda ser el de un español.