La red social Twitter se vio forzada a revelar a la Policía de Nueva York la identidad de un usuario que amenazó con perpetrar una matanza en un teatro de Broadway como la reciente en un cine de Aurora (Colorado).

Así lo publica hoy el periódico New York Post, que detalla que la red social se vio obligada a dar a conocer más datos sobre el usuario @obamasmistress después de recibir una citación judicial de la oficina del fiscal de Manhattan, Cyrus Vance.

"Esto no es ninguna broma. Voy en serio, va a morir gente como en Aurora", afirmaba @obamasmistress en uno de esos tuits, en referencia al tiroteo del pasado 20 de julio en el que murieron 12 personas y otras 58 resultaron heridas.

Según fuentes de la investigación citadas por el diario, Twitter terminó ofreciendo a la Policía neoyorquina información sobre ese usuario para ayudar a su identificación, aunque en un primer momento se había negado a colaborar con las autoridades.

"Tenemos procedimientos de publicación en casos de emergencia cuando una amenaza es específica, inmediata y presente, pero ésta no parece entrar en esos estrictos parámetros según nuestras políticas", respondió Twitter a la Policía en un primer momento.

La dirección de la red social no ha querido hacer comentarios sobre su decisión de colaborar ahora con la Policía, según el New York Post, que añade que desde el martes la cuenta de @obamasmistress está deshabilitada.

Por su parte, el departamento que dirige Raymond Kelly declinó confirmar si ya han identificado al usuario detrás de esa cuenta y un portavoz de la Policía se limitó a responder que la investigación continúa abierta.

No es el único caso en que Twitter se niega a colaborar con las fuerzas de seguridad, amparándose en el derecho a la privacidad de sus usuarios, frente a quienes defienden que debe revelar detalles cuando se trate de amenazas a la seguridad.

La semana pasada, Twitter anunció que apelará un fallo que le obliga a publicar los tuits de un simpatizante de "Ocupa Wall Street" que está siendo juzgado tras su detención en octubre pasado en una de las protestas del movimiento en Nueva York.

Esos casos han reabierto un encendido debate sobre los contenidos publicados en las redes sociales y el derecho a la privacidad de sus usuarios y el derecho de las autoridades a acceder a comunicaciones que pueden ayudar a resolver delitos.