El banco británico Standard Chartered negocia con las autoridades de EE.UU. pagar una multa para acabar con el caso abierto en su contra por supuestamente ocultar durante casi una década transacciones con entidades iraníes por valor de 250.000 millones de dólares, publica hoy The Wall Street Journal.

La sanción, que llegó a cifrarse en hasta 700 millones de dólares, buscaría saldar una investigación que se hizo pública este lunes a raíz de las acusaciones vertidas por parte del Departamento de Servicios Financieros de Nueva York, que amenazó con revocar al banco su licencia para operar en este estado.

Según el rotativo, Standard Chartered mantiene negociaciones con autoridades reguladoras tanto a nivel federal como del estado de Nueva York y está dispuesto a pagar una "gran multa" para acabar con este polémico caso, aunque esas conversaciones se encuentran en una "fase delicada".

Además, el Departamento de Justicia de EE.UU. abrió una investigación penal para determinar si hubo conducta criminal por parte de los directivos del banco, que también están bajo el escrutinio de la Reserva Federal (banco central), el Departamento del Tesoro y la Fiscalía de Manhattan (EE.UU), añade el diario.

Durante casi diez años, Standard Chartered "conspiró con el Gobierno de Irán y ocultó a las autoridades reguladoras" unas 60.000 transacciones secretas, que suponían al menos 250.000 millones de dólares, y que le reportaron "unos beneficios de cientos de millones de dólares en comisiones", acusó el regulador de Nueva York.

Según la institución neoyorquina, la entidad británica, cuyo principal negocio se centra en Asia, África y Oriente Medio y cuenta con 624.000 millones de dólares en activos, "dejó el sistema financiero estadounidense vulnerable a terroristas, comerciantes de armas, redes de droga y regímenes corruptos".

El banco habría dirigido casi 60.000 pagos de sus clientes iraníes, entre los que se encontraría el propio Banco Central del país, a través de su filial en Nueva York, habiendo eliminado antes toda la información que identificará a esas entidades, sujetas a sanciones económicas en EE.UU. desde 2008.

Según la acusación, en octubre de 2006 el consejero delegado del banco en EE.UU. advirtió a sus colegas de Londres del "daño muy serio o incluso catastrófico para el grupo" por esas operaciones, a lo que los británicos respondieron: "Jodidos americanos, ¿quiénes son ustedes para decirnos al resto del mundo que no vamos a tratar con iraníes?".

El banco rechazó "enérgicamente" esas acusaciones el mismo lunes y afirmó en un comunicado que un 99,9 % de sus transacciones relacionadas con Irán se adecuaban a la ley estadounidense, mientras que tan solo 14 millones de dólares en operaciones con entidades de ese país no lo hacían.

El próximo 15 de agosto, Standard Chartered fue citada por las autoridades reguladoras de Nueva York para defender por qué no se le debe revocar la licencia.

Las acciones del banco se desplomaron más del 16 % en la bolsa de valores de Londres el martes, pero esta jornada se recuperaron y acabaron la sesión con una subida del 6,53 %, hasta 1.308,78 peniques.