El virtual aspirante republicano a la Casa Blanca en las elecciones de noviembre de EE.UU., Mitt Romney, confundió las palabras sij y jeque, en un discurso cuando hacía mención al tiroteo perpetrado el pasado fin de semana en un templo de esa confesión.

La prensa estadounidense se hace eco hoy del desliz del aspirante republicano que reiteradamente repitió la palabra jeque, (sheik en inglés), título que se aplica a líderes religiosos o políticos a nivel local en el mundo árabe, por sij (sikh en inglés).

Romney habló sobre el tiroteo en el que murieron siete personas, incluido el agresor, y tres resultaron heridas, durante un acto de recaudación de fondos para su campaña en Iowa el martes por la noche.

Según The Washington Post, Romney se había referido correctamente a los sij en un acto anterior en el área de Chicago (Illinois) pero en Iowa pidió "un momento de silencio para aquellos que perdieron la vida en el templo 'jeque'" y añadió que "los 'jeques', que están entre las personas más pacíficas y afectuosas que puedan imaginarse, así como su fe".

El portavoz de Romney, Rick Groka, señaló que el exgobernador de Massachusetts "pronunció mal palabras que tienen un sonido similar" y no era su intención ofender a los fieles sijs.

Los sijs forman la quinta religión del mundo, una religión monoteísta nacida en la India en el siglo XVI y que cuenta con 27 millones de creyentes en todo el mundo, de los que aproximadamente 500.000 viven en Estados Unidos.

En su reciente gira internacional por Reino Unido, Israel y Polonia, Romney tuvo varios deslices verbales, entre ellos un comentario crítico con la organización de los Juegos Olímpicos de Londres, que causaron molestia en los países de acogida.

En una entrevista con la cadena estadounidense NBC grabada en Londres antes de la inauguración de los Juegos, Romney dijo que "es difícil saber lo bien que va a salir. Hay algunas cosas que fueron desconcertantes" y señaló la amenaza de huelga de algunos colectivos de funcionarios en el Reino Unido "no es algo alentador".

Además, en una reunión con el líder del Partido Laborista, Ed Miliband, Romney se refirió a él como "señor líder" ya que aparentemente olvidó su nombre y posteriormente reveló que tuvo un encuentro con el jefe del servicio británico de espionaje MI6, algo que normalmente se suele mantener en secreto.

En cuanto a su parada en Israel, también tocó un tema sensible al referirse a Jerusalén como la capital del país, en un discurso destinado a satisfacer a una audiencia judía que irritó a la Autoridad Nacional Palestina.

El estatus de Jerusalén es uno de los asuntos más espinosos del conflicto entre palestinos e israelíes.

Israel ocupó la parte oriental de la ciudad en 1967 y desde 1980 se anexionó ese territorio y considera la totalidad de la urbe su capital "eterna e indivisible".

La comunidad internacional no reconoce a Jerusalén como capital de Israel y todos los países mantienen sus embajadas en Tel Aviv.