Brasil comenzó a soñar seriamente con una medalla olímpica de oro en el vóleibol masculino tras avanzar el miércoles a las semifinales al vencer en tres sets a Argentina.

Los brasileños ganaron ampliamente a su archirrival suramericano con parciales 25-19, 25-17, 25-20 y ahora enfrentarán a Italia, que despachó en sets corridos a Estados Unidos, el último campeón.

"Ahora vamos a olvidar a Argentina y comenzar a pensar en lo que viene por delante", manifestó el brasileño Sergio, uno de los más destacados de su equipo.

En la otra semifinal jugarán Rusia y Bulgaria, la revelación del torneo.

Los rusos doblegaron 3-0 a Polonia (25-17, 25-23, 25-21) y los búlgaros despacharon también en sets corridos a Alemania (25-20, 25-16, 25-14).

Bulgaria ganó su grupo de la primera fase pese a que poco antes de los juegos el técnico y su mejor jugador abandonaron el equipo para protestar los manejos de la federación nacional de vóleibol.

En medio de un afinado despliegue colectivo, Brasil tuvo como figura a Murilo Enders, el máximo anotador del partido con 14 puntos. Pese a que con su estatura de 1,90 metros es uno de los más bajos de su equipo, Enders tuvo una tarde inspirada con bloqueos y remates.

"Conocíamos bien al equipo de ellos y hoy (miércoles) conseguimos controlarlos y montar nuestra estrategia. Funcionó bien", declaró.

Argentina intentó compensar el dominio rival con el juego de red de Facundo Conte, su mejor anotador con 10 puntos, pero fue insuficiente.

"No jugamos bien y con Brasil si no jugás bien salen partidos como este, un 3-0 contundente", lamentó Contes. "No supimos aprovechar los puntos débiles de ellos".

Nicolás Bruno, capitán albiceleste, consideró que a su equipo le faltó madurez en los momentos claves, lo que a la larga redundó en ver truncado su sueño de disputar una medalla en vóleibol.

"Te queda la bronca, el sabor amargo, pero hay que tener la cabeza fría, sacar las cosas positivas y seguir trabajando", manifestó.

Incluso en las graderías estuvo superior Brasil. Había banderas argentinas levantadas por hinchas que bebían mate pero los emblemas verdeamarillos eran claramente mayoritarios.

El primer set fue de amplia supremacía brasileña, ayudada en parte por una cadena de errores del rival.

La segunda manga tuvo un mayor equilibrio, con más presencia en la red de Sebastián Solé y Nicolás Uriarte, pero los brasileños tomaron el control de los últimos saques para llevárselo.

Nuevamente, el tercer set llegó equilibrado en el marcador, igualado 16-16, hasta que los brasileños apretaron fuerte hasta adjudicarse el partido.

Con el pase a la semifinal, Brasil mantuvo la buena marcha alcanzada a lo largo de los Juegos de Londres, donde ganaron cuatro de sus cinco partidos preliminares, perdiendo solo uno ante Estados Unidos.

"Quedamos entre los ocho mejores del mundo. No alcanzamos nuestro sueño (una medalla olímpica) pero trabajando más lo vamos a alcanzar", sostuvo Conte.

Estados Unidos se despide tras ganar el oro en Beijing 2008, donde sorpresivamente doblegó a Brasil en la final. Italia, su verdugo en la arena Earl's Court en el oeste de Londres, nunca ha conquistado el título olímpico, pero sus equipos han logrado dos platas, la última en Atenas 2004.