Gu Kailai, la esposa del defenestrado líder chino Bo Xilai, se prepara para someterse mañana, jueves, a su juicio por asesinato, vinculado al mayor escándalo político vivido por el régimen comunista en tres décadas.

Gu comparecerá en la ciudad de Hefei, capital de la provincia central de Anhui, para ser juzgada por la muerte del empresario británico Neil Heywood, en una vista a puerta cerrada que podría concluir mañana mismo.

La prensa no tendrá acceso al proceso y únicamente se ha autorizado la presencia de dos diplomáticos británicos en funciones consulares.

En un país donde el 98 por ciento de los juicios encuentra culpable al acusado, y donde ya la propia agencia de noticias oficial, Xinhua, ha indicado que "los hechos son claros y las pruebas irrefutables y sustanciales", el veredicto de culpabilidad contra Gu se da prácticamente por seguro.

La gran duda es qué pena se le pueda imponer. Aunque el asesinato es uno de los delitos que pueden acarrear la pena de muerte en China, los analistas descartan que el proceso vaya a acabar con la ejecución de la que fuera una abogada de gran renombre y esposa de uno de los políticos más en alza del país hasta el momento de su caída.

Las apuestas se inclinan más bien por una larga pena de prisión o una condena a muerte suspendida (es decir, conmutable a cadena perpetua en dos años si la acusada muestra buena conducta y arrepentimiento).

Según declaró a Efe el abogado pro derechos humanos Liu Xiaoyuan, lo más probable es que Gu sea "condenada a muerte por matar al británico, pero como en todos los casos en China seguramente tendrá una suspensión" de varios años en la condena.

Algo en lo que los analistas también parecen de acuerdo es en que Gu será juzgada solo por la muerte del empresario, un antiguo amigo de la familia, y no se incluirán delitos económicos en su pliego de cargos.

Un juicio por delitos económicos -un término que puede abarcar desde la corrupción hasta la evasión de capitales- podría tener peligrosas ramificaciones en un país donde la corrupción es uno de los principales problemas.

Omitir los presuntos delitos económicos -pese a que, según ha publicado el diario "South China Morning Post" Gu ha admitido tanto éstos como el asesinato- tendría también la ventaja de evitar sentar en el banquillo de los acusados al propio Bo, de 62 años.

Aunque defenestrado, Bo, del que no se ha vuelto a saber desde su caída en desgracia, aún cuenta con seguidores.

Las autoridades chinas tienen prisa por poner punto final a esta "patata caliente" que ha representado el escándalo en torno a Bo y Gu, dos meses antes del Congreso del Partido Comunista de China que se celebrará en octubre y en el que se renovará por completo su cúpula directiva.

Antes de su caída en desgracia el pasado abril, se daba por seguro que Bo Xilai, hasta entonces jefe del Partido Comunista en la populosa ciudad de Chongqing y uno de los políticos más populares del país, sería uno de los nuevos integrantes del Comité Permanente del Politburó, el órgano de dirección colegiada del PCCh.

El escándalo se desató el pasado febrero cuando Wang Lijun, vicealcalde de Chongqing (centro) y mano derecha de Bo, pidió asilo en el consulado de EEUU en la localidad de Chengdu, próxima a Chongqing.

Allí Wang (que también podría ser condenado a muerte si se le acusa de traición al Partido Comunista) denunció, supuestamente, la mala praxis de Bo y los vínculos de Gu con la muerte de Heywood, amigo de la familia.

Hasta entonces, las autoridades chinas habían corrido un tupido velo sobre la muerte de Heywood, e incluso llegaron a sugerir que se había debido a una ingesta excesiva de alcohol, a pesar de que familiares del británico aseguraron que era abstemio.

El 10 de abril, Gu y su asistente Zhang Xiaojun fueron declarados "altamente sospechosos" de la muerte de Heywood.

Entonces, y de forma casi simultánea, también se reveló la suspensión de Bo Xilai del Politburó y del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) por "supuestas irregularidades", sin vincular ambos casos.

Casi tres meses después, el 26 de julio, se anunció que la Fiscalía de Hefei había acusado formalmente de asesinato a Gu y Zhang.