El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó hoy el secuestro de los ciudadanos iraníes en Siria y Libia y pidió su inmediata liberación, así como la de cualquier otro rehén retenido en contra de su voluntad, después de que las autoridades iraníes pidieran su mediación en el asunto.

"Por cuestión de principios, el secretario general condena toda toma de rehenes y pide un trato humano para los secuestrados", dijo ante la prensa el portavoz de Ban, Martin Nesirky, quien pidió la "inmediata y segura liberación" de los ciudadanos iraníes "o de cualquier otra nacionalidad retenidos contra su voluntad".

Nesirky confirmó la recepción en la ONU de una carta del ministro iraní de Asuntos Exteriores, Alí Akbar Salehí, en la que pide la mediación de Ban en la liberación de los secuestrados y, aunque mencionó a los secuestrados iraníes, expresó una condena en tono general contra cualquier secuestro que se produzca en el mundo.

En su carta, Salehí pidió "la colaboración y los buenos oficios" de Ban "para garantizar la liberación" de los casi 50 iraníes secuestrados desde el pasado sábado en Siria por parte de los rebeldes del Ejercito Libre Sirio (ELS), así como de cinco ciudadanos más y de siete que llevan ocho días cautivos en Libia.

"El Gobierno y las familias de los secuestrados agradecerían enormemente la colaboración de las oficinas pertinentes de Naciones Unidas", dijo Salehí en la carta, en la que aseguró que los rebeldes sirios han amenazado con acabar "en las próximas horas" con la vida de los cautivos.

En Libia son siete los iraníes secuestrados, mientras que en Siria, cuyo régimen cuenta con el firme respaldo de Teherán, están cautivos al menos 53 de sus ciudadanos.

El último secuestro en territorio sirio fue el de 48 ciudadanos de Irán capturados en un autobús el pasado 4 de agosto, junto al santuario chií de Sayeda Zeinab, lugar visitado anualmente por unos 700.000 iraníes cerca del aeropuerto de Damasco.

Según el Ejército Libre Sirio (ELS), que ha asumido el secuestro, entre ellos hay militares de los Guardianes de la Revolución, el cuerpo especial de defensa del régimen islámico de Irán, aunque no ha hablado de que ninguno fuese armado.

El ELS dijo el domingo que tres de los secuestrados iraníes habían muerto en un bombardeo gubernamental contra la zona donde se encontraban retenidos y amenazó con matar al resto si proseguían los ataques.

Ni las autoridades de Teherán ni las de Damasco han podido confirmar, según han dicho, la muerte de tres de los secuestrados y este miércoles Salehi dijo que todos ellos son peregrinos que visitaban santuarios chiís en Siria, al tiempo que admitió que algunos eran militares jubilados.