La huelga iniciada el martes por los agentes de la Policía Federal de Brasil se extendió hoy a todos los estados del país, según el sindicato de la categoría, aunque aún no compromete del todo servicios directos a los ciudadanos como el de migración en los aeropuertos o la expedición de pasaportes.

Según voceros de la Federación Nacional de Policías Federales, al menos el 70 por ciento de los 9.000 agentes de la institución se había adherido hasta hoy a la huelga para reivindicar mejores salarios.

La paralización se extendió este miércoles a estados como el de Río de Janeiro en el que los agentes no habían decidido si cruzaban los brazos, y fue reforzada por los comisarios, otra categoría en la Policía Federal, que paralizaron sus actividades en algunas ciudades pero con otras reivindicaciones.

Pese a la adhesión de más agentes a la huelga, la expedición de pasaportes, una de las funciones de la Policía Federal, era normal en la mayoría de las grandes ciudades.

Igualmente funcionaba con normalidad la entrada y salida de pasajeros en las aduanas de los aeropuertos de Río de Janeiro y Sao Paulo, pese a que los agentes amenazan con aplicar a rajatabla los trámites burocráticos, lo que puede ralentizar el servicio y generar filas de viajantes en las terminales aéreas.

Las primeras filas por ese motivo se formaron el martes en el puesto de control de la Policía Federal en Foz do Iguaçu, en la frontera con Paraguay.

Según los líderes sindicales, la paralización afecta principalmente las tareas de recogimiento de pruebas en la investigación de crímenes como tráfico de drogas y armas, contrabando y corrupción.

Los líderes de la Federación Nacional de Policías Federales aseguran que, pese a la extensión de la huelga, están cumpliendo con la ley que exige que al menos el 30 por ciento de los funcionarios de oficinas públicas permanezca en sus puestos de trabajo durante las protestas.

Los agentes que siguen trabajando fueron concentrados en los aeropuertos y en los puestos de expedición de pasaportes para evitar que la paralización afecte servicios de atención directa a los ciudadanos, explicó el presidente de la Federación, Marcos Wink.

Otros servicios que inicialmente no serán perjudicados son los de protección de testigos y custodia de presos, así como el desarrollo de investigaciones criminales importantes.

Los huelguistas reivindican el reajuste del piso salarial y la reestructuración de la carrera para que se reconozca que los agentes son funcionarios con formación universitaria.

De acuerdo con Wink, pese a que los concursos de contratación exigen formación universitaria, el plan de carrera aún considera a los agentes como funcionarios sólo con formación escolar completa, lo que perjudica la negociación por mejores condiciones de trabajo.

Los dirigentes sindicales alegan que hasta ahora el Gobierno no ha dado respuesta a sus reivindicaciones ni programado ninguna reunión con los huelguistas.

La última huelga nacional de los agentes de la Policía Federal se registró en 2004 y se prolongó por cerca de dos meses.