Los fundamentalistas islámicos de la milicia Al Shabab, que combaten desde hace seis años al Gobierno somalí, serán amnistiados si muestran su arrepentimiento, aseguró el presidente de Somalia, Sharif Sheik Ahmed, en una entrevista con un grupo de corresponsales extranjeros desplazados a Mogadiscio.

"Habrá algún tipo de amnistía general. Todo el mundo se podrá beneficiar de ella, pero con condiciones, y cada uno sabrá a qué tipo de amnistía podrá acogerse", precisó el jefe del Gobierno Federal de Transición (GFT) somalí, que ostenta el cargo desde 2009.

"Si alguien es miembro de Al Qaeda (red terrorista a la que Al Shabab se adhirió de manera formal el pasado febrero), entonces -agregó Ahmed- tendrá que denunciar los actos de terrorismo, aceptar una reintegración en la sociedad y no contar con un destacado historial criminal".

Al igual que ocurre con los piratas somalíes, el mandatario opinó que parte de la raíz del problema con el islamismo radical en Somalia radica en la inseguridad. "Si se resuelve la cuestión de la inseguridad -subrayó-, también ellos se beneficiarán".

"Pero quienes continúen con la piratería y el terrorismo se enfrentarán a severas consecuencias", advirtió Ahmed.

El gran reto de Somalia, en este momento, es pacificar todo el territorio, controlado en buena parte -sobre todo en el centro y el sur del país- por Al Shabab y grupos afines.

De hecho, Mogadiscio está bajo el control casi total de las fuerzas progubernamentales y de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) desde hace poco más de un año -aunque todavía se registran ataques cada semana-, por lo que el presidente de Somalia quiere que "el Gobierno extienda su poder por todo el país".

Somalia se encuentra en la actualidad dividida en tres regiones diferenciadas: la centro-sur, donde está situada Mogadiscio; la región semiautónoma de Puntlandia; y Somalilandia, autoproclamada independiente en 1991 y la más pacífica y próspera de la tres.

Preguntado por su idea de "toda Somalia", Ahmed respondió que "el obstáculo para la unidad del país es la inseguridad. Si garantizas la seguridad, Somalia será un solo país bajo un solo liderazgo".

Otro problema que afronta el país del Cuerno de África es la galopante corrupción que afecta al Gobierno, según denunció el pasado mes un informe del Grupo de Seguimiento para Somalia de la ONU, que llegó incluso a pedir sanciones para los líderes corruptos.

"Trabajamos en un país en el que los servicios sociales y el sistema financiero se desmoronaron. Luchamos contra Al Qaeda, pero en el próximo mandato todos los sistemas serán reconstruidos", replicó el presidente, sin especificar mecanismos anticorrupción.

Con todo, Ahmed -antiguo líder de la Unión de Tribunales Islámicos, desalojada del poder en 2006 por tropas etíopes respaldadas por EEUU- se mostró optimista ante el futuro.

"Los próximos cuatro años significarán mucho para Somalia, porque el conflicto está terminando (después de más de veinte años casi sin tregua) y el país se dirige en una nueva dirección política, económica y social", apuntó el jefe de Estado.

Para esa reconstrucción -que ya se percibe tímidamente en las calles de Mogadiscio- Somalia cuenta, según su presidente, con "muchísimos recursos naturales, como la ganadería, el gas o la exportación de bananas, además del petróleo que se espera extraer de Puntlandia, por lo que el país sobrevivirá económicamente".

En cuanto al plazo para unas posibles elecciones en ese país del Cuerno de África, Ahmed anticipó que la actual situación de seguridad no permitirá que se celebren antes de, al menos, dos años.

Al Shabab combate desde 2006 al GFT y a las fuerzas multinacionales de AMISOM para instaurar un Estado musulmán de corte wahabí en el país.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas, señores de la guerra y bandas de delincuentes armados.

En la actualidad, Somalia está inmersa en un proceso para terminar con la transición política, que debería concluir el próximo 20 de agosto con la elección de un nuevo presidente, cargo para el que Ahmed es candidato y cuenta con amplias opciones de victoria.