Tiger Woods miró hacia el cielo cada vez que escuchaba los truenos a la distancia o la lluvia caer sobre la tienda el martes, el tipo de clima que podría evitar que las acciones en Kiawah Island se desarrollasen de la manera en que él preferiría en el torneo PGA Championship.

Incluso más molesta resultaba la frase escrita en una pancarta debajo de la mesa frente a la que se sentó.

"El último mayor de la temporada. Ultimo intento por la gloria".

Como si él necesitara un recordatorio.

Repentinamente, esto se ha convertido en un territorio familiar para Woods. El PGA Championship es su última oportunidad de este año para reanudar la búsqueda de la marca de 18 majors profesionales ganados por Jack Nicklaus. El número vinculado con Woods es 14 — no sólo es la cantidad de majors que ha ganado, sino que este es el 14to major que ha jugado desde que ganó uno por última vez.

Se encontraba empatado por el liderato al llegar a la mitad del Abierto de Estados Unidos hasta que cayó a un fin de semana de 75-73 en el Club Olímpico y ni siquiera se colocó entre los mejores 20. Se encontraba en el penúltimo grupo del Abierto Británico, sólo para perder impulso con un triple bogey en el sexto hoyo de la ronda final.

Eso solía constituir el fracaso. Ahora constituye el progreso.

"Me siento satisfecho con la manera en que fui capaz de jugar en ciertos momentos y obviamente decepcionado por no haber ganado", dijo Woods. "He jugado en tres campeonatos importantes este año y no gané ni uno solo de ellos. Esa es la meta. Estuve cerca en el Abierto de Estados Unidos después de dos días y estuve cerca con una oportunidad en el Abierto Británico. Las cosas han mejorado, pero aún así, no ganar un campeonato importante no se siente muy bien".

El ganar majors raramente ha sido más difícil. Tanta es la paridad en el golf en la actualidad que 16 jugadores se han repartido el triunfo en los últimos 16 majors, la mayor racha en 25 años.

Woods atribuye eso a campos más difíciles y profundos, y puntuaciones tan cerradas que incluso jugadores que se encuentran nueve o 10 tiros atrás llegan al fin de semana con la oportunidad de ganar.

Bubba Watson, sin embargo, atribuye eso a Woods.

"Tiger Woods ha hecho crecer el juego", dijo Watson. "Ha desarrollado este juego alrededor del mundo. La gente lo observa. La gente observa cómo practicó, cómo entrenó, cómo hizo del golf un juego físico. Es decir, él es fuerte. Es un hombre fuerte. Puede jugarlo con potencia y puede jugarlo con precisión. Puede realizar un juego inteligente".

Woods solía decir que no podía ser un buen año sin ganar un major. Podría hacerse cargo de eso con una victoria en Kiawah Island, colocando la última pieza mientras trata de recuperar su nivel. Podría volver a ser el número uno del mundo por primera vez desde el 31 de octubre de 2010 si logra ganar el PGA Championship.

Ahora no tiene excusas. Es el favorito en Kiawah. Y ha sido el favorito en cada major de este año.