Un defensor de Japón se distrajo y Oribe Peralta le quitó la pelota para mandarla al gol en la victoria 3-1 de México, que avanzó así a la final del fútbol de los Juegos Olímpicos.

En estos casos, las críticas suelen apuntar al distraído. Pero Peralta se atribuye un mérito propio que bien ganado lo tiene.

"Yo estaba muy atento a esa jugada y me dije: se la voy a robar y si se la robo le voy a pegar al arco", recordó el delantero del Santos Laguna mexicano, quien aprovechó que el mediocampista Takahiro Ohgihara se entretuvo con la pelota, se la quitó y la incrustó en un ángulo.

El "Cepillo" Peralta dijo que cuando advirtió que el japonés se demoraba con la pelota en los pies, intuyó que podía sacar provecho de ello.

"Yo estaba muy atento a esa jugada", destacó Peralta. "Eso de no dar por perdida ninguna pelota es lo que hacen mis compañeros que luchan y se entregan".