La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha "ordenado" a sus ministros que "no se distraigan" con el juicio contra los 38 acusados de supuestas corruptelas que en 2005 pusieron en jaque a su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, informó hoy una fuente oficial.

"La orden es que nadie pierda un minuto de su trabajo viendo o acompañando el proceso" que se desarrolla en el Tribunal Supremo y que es transmitido integralmente por televisión, explicó a periodistas el ministro de la Secretaría de la Presidencia, Gilberto Carvalho.

Los ministros y otros miembros del Gobierno "pueden informarse, naturalmente, pero en sus horas libres y sin dejar de trabajar con el mayor rigor", apuntó Carvalho, quien como Rousseff pertenece al Partido de los Trabajadores (PT), que está en medio del escándalo que juzga el Supremo.

El proceso se refiere a denuncias de financiación ilegal de las campañas del PT y de otros partidos durante el proceso electoral que en 2002 llevó a Lula por primera vez al poder, y alegados sobornos de diputados una vez que el exsindicalista asumió la presidencia.

En la época, esas denuncias le costaron el cargo a tres ministros y obligaron al PT a renovar a toda su dirección nacional, por sus implicaciones en la supuesta red de corruptelas.

El juicio contra los 38 acusados comenzó el pasado jueves y, según las previsiones del Supremo, puede durar hasta mediados de septiembre próximo, cuando serían conocidas las sentencias.