La ONU señaló hoy que ha recibido informes sobre nuevos episodios de violencia confesional este fin de semana en la región birmana de Rajine, donde hace un mes hubo graves enfrentamientos entre la comunidad budista y la minoría musulmana de etnia rohingya, que provocaron varias decenas de muertos.

También tienen informaciones sobre la quema de aldeas, dijo en Ginebra el portavoz el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Adrian Edwards.

Según los relatos recibidos, los hombres jóvenes huyen en esos casos y dejan atrás a mujeres y niños.

El conflicto que desde junio protagonizan budistas y musulmanes en Birmania ha provocado el desplazamiento de unas 80.000 personas, a las que el ACNUR ha proporcionado ayuda o planea hacerlo.

En conexión indirecta con esa situación, el organismo de la ONU pidió al Gobierno de Bangladesh que reconsidere su orden a tres importantes organizaciones no gubernamentales para que interrumpan sus actividades de ayuda en campamentos informales levantados en su territorio y que cobijan a unos 40.000 refugiados birmanos.

Esos refugiados llegaron a Bangladesh antes del reciente estallido de violencia en Rajine, aclaró Edwards.

"Invocamos a Bangladesh a que reconsidere su decisión conforme a su larga tradición de hospitalidad hacia la gente que ha huido de Birmania durante años", dijo el portavoz.

Además de los campamentos informales de refugiados ubicados en la localidad bengalí de Cox's Bazar, hay otros dos oficiales que albergan a otros 30.000 refugiados registrados.