A los técnicos argentinos se les está haciendo costumbre buscar la gloria a costa de Argentina.

Diez días después de que Jon Uriarte procurase aguar el debut de Argentina --¡y de su hijo Nicolás!-- en el vóleibol olímpico, otro técnico argentino, Rubén Magnano, intentará el miércoles dejar a su país sin medalla en básquetbol.

Magnano dirige a Brasil, rival de Argentina en los cuartos de final.

Menudo nudo debe tener Magnano en la garganta. Después de todo, a la selección argentina lo une un vínculo tan fuerte como indisoluble, pues dirigió el equipo albiceleste que se consagró campeón olímpico en el 2004 y que lo puso a él en la elite mundial.

La base del equipo argentino --Manu Ginóbili, Andrés Nocioni y Luis Scola-- son jugadores que dirigió Magnano en Atenas, líderes de una generación que llenó de orgullo a su país y que al oro del 2004 añadió un bronce en el 2008 en Beijing.

Magnano puso en marcha ese brillante ciclo y ahora trata de interrumpirlo, impidiendo que los argentinos suban al podio por tercera vez consecutiva.

Argentina es históricamente más fuerte que Brasil, pero los brasileños están en un buen momento. Perdieron un solo partido en la primera ronda --ante Rusia y sobre el final--, y se apuntaron un triunfo sobre el campeón europeo España, aunque hay sospechas de que los españoles no dieron lo mejor de sí porque querían evitar tener que jugar con Estados Unidos en las semifinales.

Esta no será la primera vez que Magnano enfrenta a Argentina como técnico de Brasil. Ya lo hizo en dos ocasiones durante la fase clasificatoria para el torneo olímpico y dijo que fue traumático, que en esos duelos sintió "algo diferente, difícil de explicar".

"Pero uno tiene que separar las cosas cuando se encuentra en la banca", acotó. "Emocionalmente no hay nada que uno pueda hacer, porque no puede simplemente olvidar lo que está en su corazón, nadie puede". Agregó, no obstante, que, como profesional que es, hará todo lo posible por que gane Brasil.

Magnano dice que ha tratado de imbuir a Brasil de una mentalidad ganadora como la de Argentina.

"Argentina es un equipo cuya hambre de gloria todavía no caduca y que por naturaleza es ganador", dijo el técnico. "Estamos tratando de inculcar ese espíritu en Brasil y hoy te podría decir que veo a mis muchachos con esa hambre de gloria".

"Ya nos ha tocado jugar con Rubén, no es algo nuevo y sin duda es especial", afirmó Scola. "Pero más allá de eso, Brasil tiene un gran equipo con grandes jugadores, especialmente en lo alto con (Anderson) Varejao, (Tiago) Splitter y Nene (Hilario) que nos harán la vida imposible si no reboteamos bien".

"Siempre los partidos con Brasil son duros, son clásicos", acotó Nocioni. "Ellos tienen un gran equipo pero nosotros debemos pensar en nosotros".

El ganador del duelo enfrentará en las semifinales al vencedor de Estados Unidos-Australia. En la otra semifinal se medirán el triunfador de Rusia-Lituania con el ganador de España-Francia.

Brasileños y argentinos tendrán otro choque crucial en los cuartos de final del vóleibol masculino y Argentina se jugará una carta brava en hóckey sobre césped, en el que sus "leonas" buscarán el pase a la final femenina ante Gran Bretaña.

Los cubanos Dayron Robles y Orlando Ortega, por su parte, son firmes candidatos al oro en la final de los 110 metros con vallas, una las cuatro medallas de oro que entregará el atletismo.

El canotaje también repartirá cuatro oros, en una jornada en la se dirimirán 16 preseas doradas en total, incluida la de vóleibol de playa femenino, en la que Brasil podría estar peleando un oro.