La compañía india Jindal acusó hoy al Gobierno boliviano de hacer una campaña para dañar su imagen con datos supuestamente incorrectos sobre su inversión en el proyecto minero El Mutún, que abandonó tras denunciar que no hay seguridad jurídica para seguir operando en Bolivia.

"En lugar de proporcionar datos verdaderos y correctos y documentos para el público en general, estas autoridades están tratando de hacer una campaña mediática para difamar la imagen y la percepción del público acerca de la empresa", dice un comunicado de la firma.

Jindal "rechaza enérgicamente todas las denuncias", como que todo el equipo que tenía era alquilado, que no hizo una inversión prometida de 600 millones de dólares, que desde el principio no tenía intención de cumplir su contrato y que solo buscaba beneficios con el aumento del valor de sus acciones.

"Todas estas acusaciones están lejos de la verdad y en contra de los hechos", agrega la empresa que desde 2007 intentó desarrollar la explotación del yacimiento de hierro El Mutún, en la frontera con Brasil, y montar una siderúrgica.

La mina tiene reservas por 40.000 millones de toneladas de distintos minerales, principalmente hierro, de acuerdo con fuentes oficiales.

Según la empresa, las autoridades tienen documentos sobre la inversión de 600 millones de dólares pese a que no estuvo legalmente obligada a hacerlo debido a una falla del Gobierno, que no le dio todos los terrenos para las operaciones y no garantizó el gas natural para el proyecto.

Agrega que se ve obligada a hacer esta aclaración porque los funcionarios del Gobierno están haciendo "declaraciones indebidas e injustificadas", pese a que hay un proceso legal sobre la rescisión del contrato con el Estado.