La Corte Penal Internacional (CPI) ha condenado hoy al ex rebelde congolés Thomas Lubanga, acusado de reclutar a niños soldados entre 2002 y 2003 en la República Democrática de Congo, a indemnizar a sus víctimas.

La CPI ha decidido crear igualmente un fondo internacional para recabar recursos para los que sufrieron abusos del guerrillero pues Lubanga se ha declarado insolvente y los investigadores no han conseguido encontrar hasta la fecha ningún bien a su nombre.

Los países que forman parte del Estatuto de Roma pueden hacer sus contribuciones de forma voluntaria al fondo.

Los jueces sí compelen a Lubanga a que repare "de forma simbólica" a sus víctimas y les pida perdón.

Se trata de jóvenes que hace una década fueron obligados por el rebelde y sus hombres a ser pistoleros en la guerra civil en el país.

Los niños soldado que testificaron durante el juicio en La Haya explicaron el "horror" vivido al tener que luchar en las milicias rebeldes, obligados a matar a conocidos y desconocidos a una edad en la que apenas podían comprender lo que estaban haciendo.

Por los hechos, Lubanga fue condenado el pasado 12 de julio a 14 años de cárcel.

Creada en 2002 como la primera corte internacional de carácter permanente, la CPI basa su funcionamiento en el Estatuto de Roma, que le permite juzgar crímenes de guerra y lesa humanidad, entre ellos genocidio.